
La morosidad de las familias argentinas retrocedió en junio después de 19 meses consecutivos de subas, aunque la mejora no alcanzó al financiamiento otorgado por entidades no bancarias, donde el nivel de irregularidad llegó al 33%. El contraste reactivó el debate sobre el endeudamiento mediante fintech, billeteras virtuales y otros proveedores digitales.
La situación coincide con un pedido de informes presentado el 4 de junio por senadores de Convicción Federal. La iniciativa solicita al Gobierno nacional que evalúe la evolución de las deudas de los hogares originadas en créditos de consumo concedidos a través de mecanismos digitales. El expediente fue registrado formalmente en el Senado bajo el número 971/26.
La primera disminución de la mora bancaria en más de un año y medio representa una señal favorable, pero no permite concluir que las familias hayan recuperado plenamente su capacidad de pago. Las refinanciaciones alcanzaron un récord durante junio y una parte de las obligaciones fue renegociada antes de ingresar formalmente en situación irregular.
El saldo de las deudas refinanciadas equivalió al 3,4% del crédito bancario total otorgado a las familias, frente al 0,7% observado entre las empresas. La diferencia muestra la creciente utilización de prórrogas, períodos de gracia y cambios en las condiciones originales para evitar incumplimientos.
Estas herramientas pueden contener transitoriamente la mora, pero no reducen necesariamente el endeudamiento. En algunos casos, solo trasladan los vencimientos y prolongan el período durante el cual los hogares deben comprometer una parte de sus ingresos.
El mayor deterioro se concentra fuera del sistema bancario tradicional. En ese universo conviven proveedores no financieros de crédito, emisoras de tarjetas, fintech, billeteras virtuales, cooperativas y otras plataformas que ofrecen préstamos de acceso rápido.
El Banco Central informó que los proveedores no financieros alcanzaron en febrero de 2026 a unos 12,1 millones de clientes. Dentro de ese conjunto, las fintech superaron los siete millones de usuarios y registraron un crecimiento real de su cartera del 11% en seis meses y del 47% interanual.
Los fundamentos del proyecto de Convicción Federal estiman que más de 8,1 millones de personas utilizan alguna forma de crédito fintech en la Argentina y que alrededor de 2,3 millones dependen de esos proveedores como único canal formal de financiamiento.
La expansión de las plataformas permitió incorporar a personas que no cumplen con los requisitos de los bancos, carecen de antecedentes crediticios suficientes o necesitan resolver una urgencia sin atravesar evaluaciones prolongadas.
La contratación remota, la acreditación inmediata y la reducción de las exigencias documentales facilitaron el acceso. Sin embargo, esas mismas características aumentaron la exposición de hogares que solicitan dinero para cubrir necesidades inmediatas sin contar con una capacidad estable de devolución.
El riesgo crece cuando el préstamo deja de financiar una compra excepcional y comienza a sostener alimentos, alquileres, servicios, medicamentos, educación u otros gastos esenciales.
En esas condiciones, el atraso de una cuota puede conducir a la toma de un segundo crédito. La renovación o refinanciación permite postergar el vencimiento, pero generalmente incrementa el costo total. Si el nuevo préstamo se utiliza para cancelar el anterior, la familia puede terminar acumulando compromisos simultáneos con varias entidades.
Según un procesamiento de la consultora 1816, la tasa de los préstamos personales bajó de aproximadamente el 68% a comienzos de 2026 a cerca del 65% en julio. La reducción fue sensiblemente menor que la observada en el financiamiento empresarial, cuyas tasas descendieron desde una franja de entre el 50% y el 75% hasta valores de entre el 25% y el 35%.
Esa diferencia refleja el mayor riesgo que las entidades atribuyen al crédito familiar. Los niveles de incumplimiento limitan la voluntad de ampliar la oferta y contribuyen a que el costo de los préstamos personales permanezca elevado.
El problema tampoco se distribuye de manera uniforme entre las provincias. Catamarca por caso, registró una mora equivalente al 21,8% del monto adeudado, 4,3 puntos porcentuales por encima del promedio nacional del 17,5%.
El indicador mide qué proporción del dinero prestado se encuentra en situación irregular y ubicó a Catamarca en el cuarto lugar del ranking nacional. El dato cobra especial relevancia ante el crecimiento de las alternativas digitales entre usuarios excluidos de la banca convencional.
La discusión, por lo tanto, no se limita al volumen total de las obligaciones. También alcanza al tipo de prestamista, las tasas aplicadas, los mecanismos utilizados para evaluar la solvencia y las condiciones bajo las cuales se refinancian las deudas.
La Argentina mantiene un mercado crediticio reducido en comparación con otros países de la región. El stock de préstamos al sector privado representa alrededor del 12% del producto interno bruto, mientras que en Chile y Brasil supera el 60%.
Ese margen potencial de crecimiento convive con un deterioro que mantiene cautelosas a las entidades. La consultora 1816 señaló que la morosidad aumentó durante junio en 18 de las 30 principales instituciones financieras, pese a la baja del indicador agregado correspondiente a las familias.
El proyecto de Convicción Federal pretende conocer qué proporción de los préstamos digitales se destina a alimentación, salud, educación, alquileres y servicios. También reclama datos sobre renovaciones sucesivas, refinanciaciones y uso simultáneo de diferentes fuentes de crédito.
Los senadores pidieron información sobre los procedimientos empleados para analizar la capacidad de pago de los usuarios y las medidas disponibles para prevenir condiciones abusivas o ciclos de endeudamiento difíciles de interrumpir.
La iniciativa también propone evaluar mecanismos de consolidación, reestructuración y refinanciación para quienes concentran obligaciones en varias plataformas. La intención es determinar si pueden unificarse los compromisos bajo condiciones más sostenibles y con mayor previsibilidad.
En sus fundamentos, el bloque aclaró que no busca limitar la innovación financiera ni frenar el desarrollo de las fintech. El objetivo declarado es obtener información suficiente para dimensionar el fenómeno, promover prácticas responsables y fortalecer la transparencia y la protección de los consumidores.
La baja de la mora bancaria constituye un primer alivio después de 19 meses, pero las refinanciaciones récord y el 33% de irregularidad en el crédito no bancario muestran que el problema está lejos de resolverse. El desafío será evitar que la ampliación del acceso al financiamiento termine profundizando el sobreendeudamiento de los hogares con menores recursos./Contexto
