
Tafí Viejo sigue haciendo historia: la serie dirigida por Eduardo Pinto y con un elenco mixto entre artistas porteños y tucumanos, se quedó con tres estatuillas en los Martín Fierro 2026. La serie se estrenó meses atrás en la plataforma de streaming Flow; mientras que luego fue emitida por Canal 9.
La producción entrelaza una historia romántica con una trama de lucha social y política, aspecto característico de la “Ciudad del limón”. “Tafí Viejo, verdor sin tiempo” se sitúa en el cruce simbólico entre los plantíos de cítricos con las viejas vías abandonadas de los trenes argentinos, terreno donde dos jóvenes veinteañeros se cruzan y se enamoran.
“Apenas se conocen, la pasión se apodera de Ana y Mauro en este paraíso tucumano, en pleno Festival del Limón. Pero la luna de miel se ve eclipsada cuando al regresar de una noche idílica en las yungas los conflictos les explotan en la cara. Sólo la fuerza de la verdad les permitirá vivir esta historia de amor, si es que tienen el coraje de afrontarla”, se anticipa en la sinopsis de la producción filmada íntegramente en ese suelo, para reunir amor, tradición, paisajes y misterio.
El elenco está integrado por Laura Grandinetti, Emanuel Rodríguez, Luis Machín, Lili Juárez, Sergio Prina, Juan Palomino, Daniel Elías, Lautaro Delgado Tymruk, Paloma Contreras, Camila Pláate, Isaías Salvatierra, Ruth Pláate, Oscar Zamora, Manina Aguirre, Kika Valero, Facundo Basso, Joel Alonso Quírico, Fernando Solórzano, Lali Carhuavilca y Torpedo Soria, con la participación especial de Luciano Cáceres. El guión fue escrito por Gabriel Macías, Natalia Torres y Pinto, con producción general del ex intendente Javier Noguera y de TafíSueña.
El propósito fue concretar “una serie tucumana y federal con una historia que se abre hacia Argentina y Latinoamérica sobre dos jóvenes nacidos en la década del 2000, en una Argentina en crisis y de diferente clase social”, explicó el director en una entrevista con este diario a fines del año pasado.
Almas que se conectan
“La sociedad se ha dividido y la famosa grieta es un marco interesante para la construcción dramática. Si hay dos fuerzas opuestas que se enfrentan hay conflicto, hay historia. ¿Pero el amor tiene el poder de romper esa grieta? Son dos almas que se conectan y se unen en el deseo, con un impacto visual y sensorial, un hechizo que destruye todo análisis racional. Pero la familia, célula primaria de toda sociedad, nos sirve como estructura de análisis social y desde la memoria se construye el presente en una estructura de flashbacks que nos llevará a contar conflictos personales y sociales, como el cierre de los talleres ferroviarios donde trabajaban 5.000 obreros, ejemplo de aquel país industrial que supimos ser y que ahora es parte de un pasado lejano”, agrega en diálogo con LA GACETA.
