
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, celebró este martes la disolución por decreto de la Comisión del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) que estaba encargado de la clasificación de las películas por grupo etario.
«Hasta el Decreto la calificación de las películas las hacía, sí, aunque Ud. no se lo crea un comité donde había un representante de la iglesia», señaló Federico Sturzenegger en un extenso mensaje de X en el que citó la película «Cinema Paradiso», de Giuseppe Tornatore, que en su escena final incluye todos los «besos, desnudos parciales, primeros planos sobre la boca de una mujer», que el cura del pueblo había censurado.
«Ese comité hoy desaparece y se elimina la veeduría Estatal para películas para mayores. Porque los liberales creemos en algo supremo: la libertad del hombre para vivir, prosperar, ver y discutir en libertad sin que el Estado se meta a decirle que puede hacer o ver», agregó Sturzenegger.
«Y aunque la censura ya hace décadas que no existe en Argentina, es importante desarmar las estructuras que en algún momento la permitieron (nunca olvidemos que el INCAA fue una institución creada por Onganía para controlar el arte y la producción cultural)», señaló.
Más tranquilo sin un órgano que supervise la correcta clasificación de las películas realizadas en Argentina -las pocas que avanzaron gracias al sector privado tras la desfinanciación del INCAA-, o las producciones extranjeras, Federico Sturzenegger celebró la decisión del presidente Javier Milei y su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, de poner en manos de los productores la responsabilidad de delimitar su público objetivo.
«Si un productor dice que su película es para mayores de 17 (sería la categoría adulta) no hay revisión del Estado. Se usa esa calificación y ya. ¿Qué tiene que hacer el Estado si ya el productor acepta la calificación más restrictiva para su película? Es de sentido común. Sacamos al Estado del medio que nada tiene que hacer supervisando lo que vemos», sentenció.
El Decreto 50/2026 fue publicado este martes en el Boletín Oficial, pero la medida entrará en vigencia dentro de 60 días. A partir de ese momento, si la productora de una película dice que la cinta es apta para todo público habrá que creerle, aunque «a posteriori INCAA puede cambiarlo si ameritan condiciones».
Entre los motivos citados por el Ejecutivo para disolver la Comisión Asesora de Exhibiciones Cinematográficas está el hecho de que sus parámetros «han quedado desactualizados frente a las transformaciones culturales, sociales y tecnológicas que impactan en la producción y el consumo de contenidos audiovisuales», y el hecho de que «las películas de origen estadounidense representaron el sesenta y cinco con ochenta y seis por ciento (65,86 %) del total de copias lanzadas al mercado argentino».
«En consecuencia, resulta conveniente admitir la validez de las calificaciones emitidas por organismos públicos o privados debidamente reconocidos en su país de origen, sin perjuicio de la facultad del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) de adecuarlas a los criterios nacionales cuando corresponda», se lee en el decreto, donde también consta que «corresponde asignarle al referido Instituto Nacional la competencia para modificar, de oficio, calificaciones de origen por razones de orden público».
