
Mientras el país transita entre ajustes, polémicas y criptomonedas que nadie entiende, el Gobierno de Javier Milei ahora tiene entre ceja y ceja una nueva prioridad: reformar la Ley de Migraciones. Pero tranquilos, no van a hacer nada demasiado complicado. La idea es meter mano por decreto, así rapidito, sin pasar por el Congreso —ese lugar incómodo donde hay que negociar y convencer gente—.
Según dicen en Nación, están analizando sacar una nueva reglamentación de la Ley 25.871, porque “hay algunas partes de la reforma que podemos sacar sin contradecir la ley actual”. Básicamente, si no rompe la ley, se firma y listo.
La encargada de preparar el borrador del decreto es María Ibarzabal, flamante secretaria de Legal y Técnica, apadrinada por el omnipresente asesor Santiago Caputo. En el combo de reformas express figuran: nuevas trabas para entregar residencias y ciudadanías, aranceles para atención médica y educación pública a extranjeros no residentes, y una versión turbo del proceso de deportación para inmigrantes ilegales. Quédate con quien quiera mejorar tu vida, no con quien te quiera deportar sin escalas.
Mientras tanto, la mesa política del oficialismo decidió tomarse un descanso de mandar proyectos al Congreso. Total, ya aprobaron el DNU para el acuerdo con el FMI, y más allá de eso… no hay tanto margen. “Pasó la turbulencia, pero todavía no retomamos la centralidad”, confiesan con resignación desde el círculo presidencial. Claro, después del papelón con la criptomoneda $Libra, cuesta un poco volver a ser el centro de atención.
Por eso, el equipo de campaña de La Libertad Avanza decidió que lo mejor para volver al centro de la escena es tirar medidas y reformas como si fueran confeti. Además de la migratoria, tienen en gateras una nueva Ley de Seguridad Nacional y un proyecto de “igualdad ante la ley” que, entre otras cosas, elimina los cupos laborales en los tres poderes del Estado y modifica la figura del femicidio. Así, todos somos iguales… aunque algunos más que otros.
También están preparando una reforma impositiva, diseñada por el ministro de Economía Luis Caputo, porque si algo le faltaba al panorama económico argentino era una reforma más.
Con la mirada puesta en las elecciones legislativas de octubre y, en el corto plazo, en los comicios de la Ciudad de Buenos Aires (18 de mayo), el oficialismo pone todas las fichas en la campaña. Según dicen, esa votación marcará el termómetro de la gestión. Por eso eligieron nada menos que al vocero presidencial, Manuel Adorni, como candidato a legislador porteño.
¿Quién mejor para legislar que alguien que da conferencias de prensa?
Karina Milei, siempre firme y con el lápiz en la mano, terminó imponiendo su criterio en el armado de listas de La Libertad Avanza. Rechazó la idea de Caputo de llenar las candidaturas con emprendedores “outsiders” y prefirió armar una lista con figuras leales a la legisladora Pilar Ramírez. ¿Unidad? Veremos.
En un gesto de diplomacia interna, Daniel Parisini —alias “el Gordo Dan”— se reunió con los popes del oficialismo. “La idea es que haya una coordinación más directa para la campaña”, dicen cerca suyo. Eso sí, mientras se reparten los lugares, los proyectos siguen cocinándose a fuego rápido y sin mucha consulta. /TN
