
El hallazgo de un cartucho de arma de fuego dentro de un aula encendió una nueva alarma en el sistema educativo tucumano, en medio de una seguidilla de amenazas de tiroteos que se vienen registrando en distintas escuelas de la provincia. El episodio ocurrió en la escuela Pilotos Niñas de Ayohuma, en Banda del Río Salí, donde directivos encontraron munición calibre 11.25 mm en una ventana del aula, lo que motivó la inmediata intervención policial y peritajes de Criminalística.
El hecho no es aislado. En los últimos días se multiplicaron los mensajes intimidatorios en baños, pupitres y redes sociales, con frases como “tiroteo mañana” o “van a morir todos”, lo que obligó a activar protocolos de seguridad en distintos puntos del este tucumano. Solo en esa zona se realizaron al menos 14 intervenciones policiales, en establecimientos de Banda del Río Salí, Alderetes, Bella Vista, Los Ralos y Los Puestos, con presencia de efectivos y controles preventivos.
El hallazgo del cartucho marca un punto de mayor gravedad respecto de los antecedentes recientes, que hasta ahora se concentraban en amenazas escritas o difundidas por redes. En Bella Vista, por ejemplo, un alumno detonó un petardo dentro del colegio San José, generando pánico entre los estudiantes. En Alderetes, en la escuela Gutiérrez, apareció un grafiti con advertencias de tiroteo en el baño de mujeres, mientras que semanas antes había circulado la imagen de un estudiante con un arma dentro del establecimiento, lo que derivó en la intervención del gabinete psicopedagógico.
En Los Ralos, la situación también generó preocupación cuando se detectaron mensajes amenazantes en pupitres de la Escuela de Comercio Manuel Lizondo Borda, con frases explícitas que encendieron la alarma. Estos episodios se suman a otros antecedentes recientes registrados en la capital y Yerba Buena, donde incluso alumnos llegaron a admitir que las amenazas habían sido “bromas”, aunque igualmente activaron operativos de seguridad y actuaciones judiciales.
En este contexto, el gobernador Osvaldo Jaldo endureció el mensaje y advirtió que se aplicará “todo el peso de la ley” contra quienes realicen este tipo de amenazas, incluso cuando se trate de menores. “Hay que ponerles límites a los chicos; lo que están haciendo es un delito”, remarcó el mandatario, al referirse a la escalada de intimidaciones en el ámbito escolar.
La respuesta oficial incluyó la aplicación de un protocolo más estricto, que contempla la intervención inmediata de la Policía y del Ministerio Público Fiscal ante cada amenaza, el refuerzo de la custodia en establecimientos y la articulación con el sistema educativo. También se avanzó con medidas que prevén la derivación de menores involucrados a instituciones socioeducativas, como el instituto Cura Brochero en Benjamín Paz, en los casos que así lo determine la Justicia.
Desde el área de Seguridad también se dispuso un despliegue masivo de efectivos en escuelas y colegios, con controles en los accesos, revisión de mochilas y presencia preventiva durante toda la jornada escolar. El objetivo es contener el temor creciente en la comunidad educativa y evitar que estas amenazas escalen a hechos concretos.
El Ministerio Público Fiscal, por su parte, ya contabiliza decenas de denuncias vinculadas a amenazas en establecimientos educativos en los últimos días, lo que evidencia la magnitud del fenómeno. Los investigadores no descartan que muchos casos estén vinculados a desafíos virales en redes sociales, aunque advierten que cada episodio es analizado por su potencial riesgo.
El temor se trasladó a las familias, muchas de las cuales optaron por retirar a sus hijos de las escuelas ante la incertidumbre. El hallazgo de munición dentro de un aula elevó el nivel de alerta y terminó de confirmar que la situación dejó de ser una sucesión de “bromas” aisladas para convertirse en un problema de alcance provincial.
Fuente: Contexto
