
En medio de la catarata de críticas del presidente, Javier Milei, a gobernadores de la oposición “dialoguista” y a sus diputados por votar contra los artículos de la Ley Ómnibus surgieron versiones de desplazamientos de funcionarios vinculados a jefes provinciales.
Uno de los funcionarios que están en el ojo de la tormenta es el titular de la ANSES, Osvaldo Giordano, cuya esposa, la diputada de Hacemos Coalición Federal, Alejandra Torres, votó en contra en particular de la ley de reformas económicas. Se trata de una de las legisladoras apuntadas por el Presidente en su furia por quienes no respaldaron el proyecto. Desde el entorno del funcionario de la ANSES se limitaron a decirle a TN que se encuentra “enfocado en el trabajo”.
Justamente la votación negativa de Torres y otros legisladores cordobeses fue tomada de forma personal por el oficialismo. La Casa Rosada le dio al “cordobesismo” lugares en Nación a tres hombres del exgobernador, Juan Schiaretti, y del actual mandatario provincial, Martín Llaryora. Se trata de Franco Mogetta en Transporte, Daniel Tillard en Banco Nación y Giordano en ANSES. Además del caso de Flavia Royón, secretaria de Minería, cercana al gobernador de Salta, Gustavo Sáenz.
Giordano, ex ministro de Finanzas de Córdoba, de la gestión de Schiaretti, maneja el principal presupuesto de un organismo nacional, y fue propuesto por el extitular del Palacio de Hacienda de Carlos Menem, y padre de la convertibilidad, Domingo Cavallo, calificado por Milei como “el mejor economista de la Argentina”.
Javier Milei no decidirá eventuales cambios en el gabinete hasta la vuelta de su gira por el exterior
El Presidente igualmente mantendría el gabinete al menos hasta la vuelta de su gira por el exterior, por Israel, Italia y finalmente el Vaticano, que incluirá un encuentro con el papa Francisco el próximo 12 de febrero. Actualmente Milei está concentrado en la cumbre, en la que se prevé que el jefe de la Iglesia Católica le pida que “los pobres no sean los únicos que paguen el ajuste” del gasto público que impulsa el libertario, en su meta de “déficit cero”.
