
Karina Milei, hermana del presidente Javier Milei y presidenta de La Libertad Avanza (LLA), sigue ajustando su rol público. En su debut en Parque Lezama, aunque cometió algunos errores oratorios, su equipo y allegados no lo ven como un problema. «Es su primera vez, lo importante es lo que hace, no lo que dice», comentan en su entorno.
Tras su primera aparición, Karina ha seguido recorriendo el país para fortalecer el partido de cara a 2025. Este fin de semana encabezó un acto en Santiago del Estero, donde prefirió hablar poco, dejando la mayor parte del discurso en manos de Martín Menem, vicepresidente de LLA. Su misión principal es expandir la estructura partidaria, con el próximo objetivo en Entre Ríos, donde el partido aún no ha sido reconocido oficialmente.
Además, se espera que a finales de este mes, Karina desembarque en Tucumán para continuar con su gira de consolidación política, donde LLA busca afianzar su presencia en el norte del país.
Aunque algunos la ven como posible candidata, su entorno descarta esta idea por el momento, centrándose en su rol clave dentro del armado del gobierno y en el apoyo constante a su hermano.
El desafío electoral y la construcción política
Karina Milei tiene el desafío de construir territorialmente el partido, sobre todo en provincias donde el armado aún es débil. Con un equipo cercano, como Eduardo Menem y Manuel Adorni, está enfocada en consolidar LLA en provincias clave.
Mientras tanto, la alianza entre Karina y Patricia Bullrich sigue creciendo, lo que podría tener un impacto en la dinámica política del Congreso. A pesar de las tensiones con figuras como José Luis Espert, la estrategia es expandir su influencia en cada rincón del país.
La popularidad de Karina ha crecido, pero también su imagen negativa, que ha pasado del 34% al 56% en el último año. Sin embargo, su cercanía con el presidente y su control sobre importantes sectores del gobierno la mantienen como una figura central en el proyecto de La Libertad Avanza.
