
Si alguno antes de la Copa del Mundo no lo ponía entre los principales candidatos, será simplemente por mirar solo Europa. Ahí va la Selección, nuestra Selección, respetada en todo el mundo. Esta vez dosificó energías y esfuerzos, pero cumplió con absolutamente todo. Con ese gol de Lo Celso en su debut mundialista, un jugador quen en algún momento puede ser importante. Con el gol de Lautaro, para que ya pueda decir que hizo uno (los próximos tendrán que ser más importantes, en fases decisivas). Y para que las 70.000 personas que pagaron estas entradas digan «yo también vi un gol de Messi en un Mundial». Porque el capitán tuvo sus minutos y los aprovechó con ese tiro libre.
En dieciseisavos llega Cabo Verde, un desafío distinto a los que tuvo en la fase de grupo. Pero la expectativa, la esperanza, están renovadas, porque el deseo y las ambiciones son los mismos, la Selección juega de la misma forma que en los últimos años.
Tiene para dar más, seguro, porque ya vimos lo que puede jugar. Ahora, también hay algo estratégico: Argentina ya sale a jugar los partidos del Mundial entendiendo que así se gana a la larga, con defensas sólidas, con trámites disputados en los que pueda aparecer la jerarquía en ataque. Así lo planteó contra Austria y Argelia, y esta vez fue distinto porque tenía que asumir más tiempo de protagonismo.
Esta primera fase sirvió para ir tomando confianza, para recuperar a algún jugador como Paredes, que ya tiene más ritmo. O como Julián, que sumó minutos aunque ahora le falte mejorar el nivel.
De ahora en más, Argentina tendrá que subir la intensidad con pelota, la circulación. Hasta ahora le ha bastado y le ha sobrado, sobre todo para generar ilusión, para ver cómo está Messi y para ir probando jugadores.
También para mostrar que se puede jugar con distintas formas pero siempre hay un tronco, que es pasarse la pelota, que es darse 800 pases en un partido. Ese el estilo, la marca registrada. Desde ahí arranca. A veces puede defender un poco más atrás, a veces puede ir a presionar, a veces va a tener que parar la pelota o jugarla más rápido. De eso se trata un buen equipo, un gran equipo, que pueda manejar distintos registros. Eso es lo que hizo la Selección hasta ahora. Ya llegarán los próximos pasos.
