
Lo que comenzó como una entrevista sobre búsquedas espirituales terminó en una tendencia explosiva en redes sociales. Andrea Rincón, en diálogo con Pía Shaw, lanzó una teoría que vincula a la música urbana con rituales oscuros, asegurando que hoy los mensajes satánicos ya no están «ocultos» al girar un disco, sino explícitos sobre el escenario.
La frase más fuerte de la actriz recayó sobre Milo J, el joven fenómeno de la música argentina: “¿Vos alguna vez lo viste reírse a Milo J? No se ríe porque está poseído. Totalmente poseído. En un recital salieron con un cuchillo y comenzaron a acuchillar a un muñeco”.
La sutil respuesta de un «mito urbano»
Milo J, fiel a su estilo de pocas palabras pero rimas certeras, no necesitó un descargo formal. Se limitó a citar una de sus canciones (‘Buen día portación de rostro’) en sus historias de Instagram, enviando un mensaje teledirigido a las críticas de Rincón: “En doscientos años voy a ser un mito urbano, con mi vida mal contada por adictos y cristianos”.
Por su parte, su madre, Aldana Ríos, también salió al cruce de manera indirecta publicando un collage de fotos de su hijo sonriendo, desmintiendo la premisa de la actriz sobre la supuesta falta de alegría del cantante por causas sobrenaturales.
De los medios al púlpito
Más allá de la polémica mediática, la entrevista reveló un giro radical en la vida de Rincón. Según confirmó Pía Shaw, la actriz está decidida a profundizar su camino espiritual al punto de estudiar para ser pastora.
Este nuevo rumbo explica la vehemencia de sus declaraciones, enmarcadas en una visión del mundo donde la industria del entretenimiento y la espiritualidad libran una batalla constante. Para Rincón, los rituales que observa en los shows actuales son señales de alerta; para el entorno de Milo J y sus fans, se trata simplemente de una interpretación errónea de la estética y el arte performático de la escena urbana. /El Trece
