
Las pequeñas empresas de Tucumán acumulan deudas por $ 169.768 millones, mientras que la morosidad alcanza el 11,33%, en un escenario de creciente deterioro financiero que amenaza la continuidad de los emprendimientos y los puestos de trabajo. Según un relevamiento del Centro de Estudios para la Ciudad y la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme), cada una de las 4.769 firmas analizadas mantiene compromisos por un promedio de $ 35,6 millones.
Los datos, correspondientes a agosto de 2026, reflejan las dificultades que enfrenta el sector para cumplir sus obligaciones financieras, en medio de la caída del consumo, el encarecimiento del crédito y el debilitamiento de la actividad económica.
El informe, denominado Mapa de la Deuda, también expuso importantes diferencias dentro de la provincia. Graneros presentó el mayor porcentaje de deudores en situación irregular, con un 37,5%, mientras que Juan Bautista Alberdi registró el indicador más bajo entre los departamentos mencionados, con un 13,5%.
La situación tucumana forma parte de un problema que afecta especialmente a las micro, pequeñas y medianas empresas de todo el país.
El relevamiento nacional mostró que la morosidad empresarial promedio, medida sobre los montos adeudados, llegó al 4,13%. Sin embargo, los investigadores advirtieron que ese porcentaje oculta las dificultades de los emprendimientos de menor tamaño, porque las grandes compañías concentran la mayor parte del financiamiento y registran niveles de incumplimiento considerablemente inferiores.
En las micro empresas, la mora alcanzó el 17,73% del dinero adeudado, casi cinco veces el 3,74% registrado entre las grandes firmas. Además, el 13,83% de los pequeños establecimientos endeudados ya presenta atrasos en sus obligaciones.
Las pequeñas empresas exhibieron una morosidad del 9,86% sobre sus compromisos financieros, con un 12,07% de firmas en situación irregular. En las medianas, el indicador por monto fue del 7,34%.
Por el contrario, las grandes compañías concentran el 90,3% del crédito empresarial del país, equivalente a $ 74,01 billones, y mantienen una tasa de mora del 3,74%.
Desde el equipo responsable del estudio advirtieron que estas diferencias reflejan un deterioro particularmente preocupante en los sectores que generan empleo y dependen de la actividad económica regional.
“Cuando una pyme no puede sostener sus deudas y baja la persiana, no quiebra un número en una planilla, se destruyen fuentes de trabajo reales en todo el territorio nacional”, señalaron los investigadores.
El mapa provincial también mostró fuertes contrastes. Santiago del Estero encabezó los registros de morosidad empresarial entre las jurisdicciones mencionadas, con un 13,3%, seguida por Chaco, con un 12,28%; La Rioja, con un 11,74%; y Chubut, con un 11,4%.
En el extremo opuesto aparecieron la Ciudad de Buenos Aires, con un 2,4%, y Tierra del Fuego, con un 1,5%. Según el informe, estas diferencias están relacionadas, entre otros factores, con la concentración de grandes compañías y sedes corporativas.
El deterioro financiero tampoco afecta por igual a todas las actividades económicas.
La construcción presentó los indicadores más críticos. Entre las microempresas del sector, la morosidad llegó al 27,85% de los montos adeudados, mientras que el 19,86% de las firmas registró incumplimientos.
El estudio vinculó esa situación con la paralización de la obra pública y el incremento de los costos de construcción privada.
La industria dedicada a fabricar bienes de consumo también mostró dificultades, con una mora del 20,5% entre las microempresas, afectadas por la contracción de la demanda interna y el aumento de los gastos operativos.
En el comercio, los negocios de productos esenciales registraron atrasos del 19,75%, mientras que aquellos dedicados a bienes de lujo alcanzaron el 17%.
Otro sector comprometido es el de los trabajadores independientes. Los monotributistas y autónomos acumularon una morosidad del 11,67% sobre los montos financiados, con más de 645.000 deudores en situación irregular, equivalentes al 15,16% del universo analizado.
El relevamiento también advirtió sobre las dificultades para recuperar la capacidad de pago después de una refinanciación.
Durante 2026, el 42,3% de las pymes que renegociaron sus compromisos volvió a caer en mora, mientras que apenas el 16,3% consiguió mejorar su situación crediticia.
Entre las grandes empresas, el 49% de las que refinanciaron sus deudas empeoró su situación y solamente el 10,9% mostró una recuperación.
A esta tendencia se sumó el incremento de los cheques rechazados por falta de fondos. Según el estudio, durante el último trimestre de 2025 se triplicó la cantidad de empresas y personas que emitieron cheques sin respaldo suficiente.
También se agravaron los incumplimientos en las líneas de financiamiento respaldadas por garantías. La proporción de pymes morosas se triplicó en las operaciones con Sociedades de Garantía Recíproca durante los últimos dos años y se duplicó en los Fondos de Garantía de Carácter Público durante el primer semestre de 2026.
Para los investigadores, estos indicadores revelan que las dificultades financieras ya no se limitan a problemas transitorios de liquidez, sino que comprometen la capacidad de numerosas empresas para sostener sus operaciones.
En Tucumán, el volumen de deuda acumulada y la elevada proporción de incumplimientos reflejan un panorama especialmente delicado para los pequeños emprendimientos, cuya actividad resulta fundamental para el empleo y las economías locales.
El informe advirtió que, sin una recuperación de las ventas y de la capacidad de pago, el deterioro crediticio podría seguir afectando la cadena de pagos y profundizar las dificultades de las pymes para mantener sus actividades./Contexto
