
La sexualidad atraviesa nuestra vida desde que nacemos, sin embargo, para la sociedad es un tema tabú. Incluso, se les niega información a los más pequeños que es fundamental para evitar abusos sexuales y emocionales. La sexóloga Laura Enríquez (MN 29.918) brinda consejos sobre cómo tratar estos temas.
No hay una edad determinada para empezar a hablar del tema, tampoco hay que generar una charla especial para hacerlo, la sexualidad debe hablarse en la cotidianeidad. “Con palabras apropiadas y concretas de acuerdo a la edad y al entendimiento de cada niño, es una temática que siempre debe estar presente”, dijo Enríquez.
Es importante hablar de sexualidad con los niños para poder protegerlos, por eso desde pequeño hay temas fundamentales que debemos enseñarles: “La importante de su cuerpo, el respeto por su privacidad e intimidad, como así también por la intimidad de los adultos, el consentimiento y el permiso que habilite a los otros”.
Como adultos debemos romper las barreras de incomodidad que pueden generarse si los niños preguntan por sexualidad. “Debemos generar un clima de confianza, dejando en claro que siempre nos pueden venir a preguntar. Jamás debemos evitar el tema, aunque nos sintamos incómodos”, indica la sexóloga.
No se le dice la “pochola”, ni “pitulín”. Las parte del cuerpo hay que llamarlas por su nombre: “Sin infantilizar ni poner apodos, siempre nombrar las partes del cuerpo por su nombre real”.
Puede ser también que los encontramos en una situación de intimidad, como, por ejemplo, masturbándose. Nunca debemos decirle que eso está mal: “Es una excelente oportunidad para explicarles que esas cosas son íntimas, y que puede hacerlas cuando esté solo o sola, en un ambiente seguro como su propio cuarto o el baño”.
Esto forma parte del proceso de crecimiento y el reconocimiento de su cuerpo, pero debemos recordarles que solo ellos pueden tocarse y que nadie puede hacerlo sin su consentimiento. “Incluso, si uno los va a bañar o cambiar, por ejemplo, se explica cada cosa que uno hace, que es como ‘pedirles permiso’. Y aclararles que lo hacemos porque somos sus padres hasta que ellos puedan hacerlo”.
Nunca debemos juzgar a nuestros hijos si los encontramos en algún momento de intimidad, debemos aprovechar el momento para indagar por qué lo hace y tratar de educar: “Si vemos que la conducta es inusual para su edad o involucra a otros niños de manera inapropiada, sería conveniente hablar de límites y respeto”.
Cuando los chicos preguntan es importante lo que vayamos a responder. Antes de brindar información, es recomendable indagar sobre lo que sabe, para detectar qué respuesta están buscando. Quizás, su consulta puede resolverse con una mínima información más simple y acotada. Por ejemplo, ante una consulta podemos contestar con una pregunta: “¿Quién te lo dijo?, ¿En dónde encontraste esa información?, ¿Vos que pensas? ¿Dónde lo viste/escuchaste?”.
En caso de que sea necesario, puede hacerse una consulta con un profesional: “Muchas veces, si estas conductas son repetitivas, podrían ser consecuencia de una exposición a contenido sexual inapropiado. Es importante supervisar lo que hacen en las pantallas”.
Es importante hablar de sexualidad con los niños, ya que les da más herramientas para defender sus derechos y deseos. Únicamente con información se puede que elegir y consentir.
