
El Ministerio de Salud de Tucumán alertó sobre un aumento en la aparición de serpientes y otros animales ponzoñosos en distintas zonas de la provincia, especialmente en áreas rurales, como consecuencia de las lluvias recientes y las condiciones climáticas. Ante este escenario, las autoridades sanitarias insistieron en la necesidad de consultar de inmediato en un centro de salud ante cualquier mordedura, ya que los hospitales cuentan con suero antiofídico disponible.
La referente del programa provincial de Animales Ponzoñosos, Evelyn Cortés, explicó que la mayoría de los accidentes ocurre en los primeros meses del año y en entornos donde estos reptiles tienen su hábitat natural. En Tucumán, la especie que provoca más accidentes es la yarará, considerada la serpiente venenosa de mayor importancia sanitaria en la provincia.
Además de la yarará, en el territorio tucumano también habitan otras especies peligrosas como la cascabel y la coral, aunque los casos de mordeduras por estas últimas son menos frecuentes. En cambio, especies como la lampalagua no son venenosas, aunque pueden generar alarma por su tamaño.

Desde el sistema de salud recordaron que ante una mordedura es fundamental mantener la calma, inmovilizar la zona afectada y retirar objetos que puedan comprimir el área, como anillos o pulseras. También remarcaron qué prácticas deben evitarse: no aplicar torniquetes, no cortar la herida, no succionar el veneno y no automedicarse.
En la capital, los hospitales de Niños, Avellaneda, Padilla, Eva Perón y el Centro de Salud cuentan con suero antiofídico, al igual que los hospitales de Monteros y Concepción en el interior.
Para prevenir accidentes, las autoridades recomiendan usar botas en zonas con pastizales o monte, evitar caminar descalzo, observar bien dónde se pisa o apoyan las manos y mantener limpios los alrededores de las viviendas, especialmente en áreas rurales. Ante síntomas como dolor e inflamación en la zona afectada, la indicación es consultar de inmediato.
