
A una semana del secuestro de 470 kilos de cocaína sobre la ruta 157, a la altura de Río Seco, la investigación federal continúa avanzando sobre una serie de interrogantes que podrían revelar la existencia de una organización criminal de mayor alcance detrás del segundo decomiso más importante en la historia del narcotráfico tucumano.
El temor que se percibe en Famaillá, los vínculos familiares y comerciales de los detenidos, la posible participación de otros sospechosos y las conexiones con estructuras narco de alcance internacional forman parte de las líneas que hoy analizan los investigadores.
“¿Por qué en Famaillá hay miedo?”, es una de las preguntas que surge con fuerza mientras la causa avanza. En la denominada “Ciudad de la Empanada”, donde nacieron y crecieron los principales involucrados, muchos vecinos prefieren evitar declaraciones públicas.
“Mire, maestro, aquí a veces no se pueden hacer muchas preguntas porque después vienen los problemas”, resumió Mariano, un habitante de la ciudad que, como otros vecinos, observa con preocupación el avance de una investigación que volvió a colocar a Famaillá en el centro de la escena por presuntos vínculos con el narcotráfico.
“Aquí nos conocemos todos. Muchos de los que aparecen mencionados en la causa tuvieron un crecimiento económico muy rápido”, sostuvo por su parte una vecina que se identificó sólo como Doña Lucía. “Y cuando alguien progresa, enseguida se dice que tiene algún vínculo con la política”, agregó.
Los dos detenidos hasta el momento tienen profundas raíces en esa localidad. Marcos Nacif, arrestado cuando transportaba la carga valuada en más de dos millones de dólares, es tío de Jorge “Pelaín” Nassif, actualmente alojado en el penal de Benjamín Paz por una causa vinculada al tráfico de drogas. Aunque los apellidos presentan diferencias ortográficas, los investigadores confirmaron la existencia del vínculo familiar.
Precisamente la figura de “Pelaín” Nassif aparece como uno de los elementos que más interés despiertan dentro de la pesquisa. Su historial judicial incluye una condena por integrar una banda dedicada a la piratería del asfalto. Años más tarde volvió a ocupar espacio en las crónicas policiales cuando fue víctima de un ataque atribuido a la denominada banda de los “narcopolicías”, un grupo de ex uniformados acusado de secuestrar personas relacionadas con el tráfico de estupefacientes para exigir dinero o droga a cambio de su liberación.
Si bien la Justicia consideró aquel episodio como un intento de robo, durante años circularon versiones que sostenían que el verdadero objetivo de los atacantes habría sido apropiarse de un cargamento de drogas o incluso secuestrarlo.
Durante el juicio contra los ex policías involucrados, Nassif rechazó las sospechas sobre supuestos vínculos con el narcotráfico y afirmó que obtenía ingresos mediante la compra y venta informal de vehículos usados. Sin embargo, tiempo después volvió a quedar bajo la lupa cuando escapó de un allanamiento en una vivienda donde se encontraron sustancias prohibidas. Meses más tarde fue capturado.
Ahora, mientras permanece detenido, su tío Marcos Nacif evalúa junto a su defensa las alternativas procesales disponibles, entre ellas la posibilidad de colaborar con información que permita avanzar en la investigación a cambio de eventuales beneficios contemplados por la legislación vigente.

El segundo detenido es Rodrigo Chávez, una figura conocida en Famaillá. Según relatan vecinos de la ciudad, comenzó realizando trabajos ocasionales durante la Fiesta Nacional de la Empanada y también estuvo vinculado a sectores de la barra brava local. Posteriormente desarrolló actividad política y llegó a ser candidato a concejal por un espacio peronista opositor al denominado “orellanismo”.
Actualmente figura como propietario de una de las verdulerías más importantes de la ciudad, un comercio que funciona las 24 horas.
Su abogado defensor, Benito Allende, aseguró que Chávez no tiene relación con la carga secuestrada y explicó que la vinculación con el expediente se debe exclusivamente a la titularidad registral de la camioneta utilizada para transportar la droga.
“Está detenido porque la camioneta en la que se transportaba la droga estaba a su nombre. Él la había entregado como parte de pago por otra similar, de color blanco. El problema es que nunca realizó la transferencia”, afirmó el letrado. “Es un hombre de trabajo que no tiene nada que ver con este caso”, añadió.
La investigación también apunta hacia un empresario gastronómico y de la noche famaillense que permanece prófugo. Según fuentes judiciales, la operación vinculada al vehículo habría involucrado a esta persona, sobre quien pesa un creciente interés por parte de los investigadores. Los pesquisas intentan establecer si mantenía relaciones comerciales o personales con Jorge “Pelaín” Nassif.
La causa también comenzó a extenderse fuera de Famaillá. En las últimas horas surgieron indicios que trasladan parte de la pesquisa hacia Monteros y Concepción. Según trascendió, algunos sospechosos tendrían conexiones comerciales con personas de esas ciudades y estarían vinculados a galpones actualmente bajo análisis judicial.
Una de las hipótesis es que esos inmuebles podrían haber sido utilizados anteriormente para almacenar cargamentos de cocaína.
Con el paso de los días, los investigadores reúnen elementos que fortalecen la teoría de que los detenidos y sospechosos formaban parte de una estructura criminal mucho más compleja. Su rol principal habría estado relacionado con la logística, una función clave dentro de las organizaciones narcotraficantes que implica recibir, resguardar y transportar cargamentos de droga.
En ciertos casos, quienes cumplen esa tarea terminan participando también en operaciones destinadas a introducir las ganancias ilícitas en el circuito económico formal mediante mecanismos de lavado de activos.
Por esa razón, la Justicia Federal inició un exhaustivo análisis patrimonial de todas las personas mencionadas en el expediente.
Entre los datos que surgieron en las primeras averiguaciones figura que Chávez habría declarado ingresos cercanos al millón de pesos diarios provenientes de la venta de verduras.
El empresario que permanece prófugo, en tanto, aparece vinculado a diversos emprendimientos comerciales, entre ellos una sandwichería, un local bailable, una empresa de transporte y una concesionaria de vehículos.
“Aquí uno se sorprende cuando descubre que personas prácticamente desconocidas pasan a convertirse en empresarios de un día para otro. Empiezan a usar ropa exclusiva y a moverse en camionetas Amarok”, comentó Guillermo Martínez, otro vecino consultado.
Mientras tanto, la principal incógnita continúa siendo quiénes eran los verdaderos destinatarios de la carga. Entre las hipótesis bajo análisis aparece el clan Castedo, una de las organizaciones narcocriminales más importantes de la frontera boliviana, debido al sello del delfín encontrado en los ladrillos de cocaína secuestrados.
No obstante, los investigadores aún no determinaron si los sospechosos actuaban directamente para esa estructura criminal o si mantenían vínculos con intermediarios y proveedores relacionados con ella. Lo que sí parece fuera de discusión es que, por el volumen de la droga incautada y la logística desplegada para su transporte, la organización detrás de la operación excedería ampliamente el ámbito local y podría tener conexiones con redes de tráfico internacional.
Fuente: Contexto
