
La empresa de venta de electrodomésticos Musimundo cerró sus dos sucursales en Posadas, Misiones, de la peor manera posible. La firma Carsa, licenciataria de la marca, despidió a 23 empleados mediante una comunicación verbal el sábado por la tarde. Este lunes, los trabajadores se encontraron con los locales cerrados y sin ninguna respuesta formal sobre su futuro.
La situación es dramática. Los empleados no recibieron telegramas de despido. Tampoco tienen garantías sobre el pago de indemnizaciones. Peor aún: la empresa les adeuda el sueldo de agosto, que nunca cobraron.
Muchos de estos trabajadores tienen hasta 30 años de antigüedad en la compañía. Son 23 familias que de un día para el otro quedaron sin ingresos y sin certezas laborales.
«La situación es realmente muy angustiante, es desesperante», declaró Noelia Ibarra a MisionesOnline. Ella trabaja en la sucursal de la calle Bolívar desde hace 16 años.
«A nosotros nos comunicaron el sábado a la tarde verbalmente que las sucursales de la compañía se cerraban y que a partir de hoy nosotros quedábamos desvinculados», explicó la empleada sobre el momento en que recibieron la noticia.
Musimundo cerró dos sucursales en Posadas: el engaño corporativo indignó a los trabajadores
Lo que más bronca les genera a los empleados es la mentira. Hasta días antes del cierre, la empresa les prometía un futuro completamente distinto.
«Hasta el martes pasado el gerente regional nos decía que pasábamos todos con nuestra antigüedad a la nueva empresa que iba comprar», reveló una trabajadora. Fue toda una mentira.
El gerente regional de Carsa había visitado las sucursales el martes anterior. Les aseguró a todos que serían transferidos a otra compañía que adquiriría el grupo. Les garantizó que conservarían su antigüedad y sus puestos de trabajo.
Cuatro días después, el sábado, todo cambió. La empresa les informó verbalmente que quedaban desvinculados. Sin telegramas. Sin explicaciones. Sin procedimientos legales.
Sin telegramas de despido ni respaldo del gremio
Este lunes, los trabajadores se presentaron en sus puestos habituales. Lo hicieron acompañados por el Centro de Empleados de Comercio, buscando algún tipo de respuesta oficial.
Los locales estaban cerrados y no había ninguna notificación formal por escrito, lo que viola todos los procedimientos laborales establecidos por la legislación argentina.
Un despido debe comunicarse mediante telegrama laboral. Ese documento es el que inicia el proceso de liquidación de indemnizaciones y permite al trabajador reclamar sus derechos.
Sin telegramas, los empleados quedan en un limbo legal. No pueden iniciar reclamos formales. No tienen pruebas documentales del despido. No pueden acceder a los beneficios del seguro de desempleo.
La empresa tampoco les pagó el sueldo de agosto. Eso significa que además de perder su trabajo, quedaron sin el ingreso del mes completo.
Qué pasa ahora con las indemnizaciones
La gran incógnita es qué sucederá con las indemnizaciones. Varios empleados tienen más de 15 años de antigüedad. Algunos llegaron a acumular 30 años en la compañía.
Las indemnizaciones por despido sin causa se calculan multiplicando el mejor sueldo del último año por la cantidad de años trabajados. Para empleados con décadas de antigüedad, eso representa sumas millonarias.
Sin telegramas de despido y sin comunicación formal, los trabajadores temen que la empresa intente eludir el pago de estas compensaciones que por ley les corresponden.
El Centro de Empleados de Comercio ya está analizando las medidas legales a seguir. Los abogados del gremio estudian iniciar acciones judiciales contra Carsa para garantizar el cobro de salarios adeudados e indemnizaciones.
Mientras tanto, 23 familias esperan respuestas. El cierre de Musimundo en Posadas se suma a la crisis que atraviesa el sector comercial en todo el país, pero el modo en que se ejecutó dejó a los empleados en la peor situación posible. /iProfesional
También hubo despidos en Chaco
La crisis que atraviesa Musimundo derivó en el cierre de sus cuatro sucursales en Chaco y dejó a unos 30 trabajadores sin empleo. La decisión fue comunicada durante el último sábado y este lunes comenzaron a llegar los telegramas que formalizan las desvinculaciones.
La medida alcanzó a dos locales de Resistencia y las sucursales ubicadas en Barranqueras y Fontana. Según relataron trabajadores afectados, hasta pocas horas antes del cierre no existía una confirmación oficial por parte de la empresa y las versiones sobre una posible clausura se habían mantenido solamente como rumores internos.
La novedad se confirmó durante la jornada del sábado, cuando los empleados fueron informados de que los establecimientos dejarían de funcionar comercialmente. Dos días después, varios de ellos comenzaron a recibir los telegramas de despido.
Los locales dejaron de vender y solo reciben pagos de cuotas
Pese al cierre de la actividad comercial, algunos de los establecimientos permanecieron abiertos este lunes con una operatoria reducida. La atención quedó limitada a los clientes que todavía mantienen cuotas pendientes con Musimundo, mientras que ya no se realizan ventas de electrodomésticos.
La situación golpea particularmente a Chaco debido a que CARSA S.A., la empresa que opera parte de la cadena Musimundo, tiene origen en la provincia. La compañía atraviesa desde hace meses un escenario financiero complejo, con un proceso de reestructuración y concurso preventivo.
La crisis de Musimundo también alcanzó a otras provincias del NEA
Los cierres chaqueños forman parte de una reducción de operaciones que también se extendió durante los últimos días a Corrientes, Formosa y Misiones, donde se conocieron clausuras de sucursales y despidos.
En Corrientes, trabajadores también señalaron que fueron informados prácticamente al finalizar la jornada del sábado, mientras aguardaban posteriormente las notificaciones formales. El ajuste alcanzó tanto a locales de la capital como del interior provincial.
La situación financiera de la compañía ya había generado señales de alerta en los meses anteriores. Entre ellas aparecieron problemas de abastecimiento, menor disponibilidad de productos y dificultades para sostener la operatoria habitual, en un contexto marcado además por la caída del consumo.
En Chaco, sin embargo, los empleados sostienen que la empresa no les anticipó oficialmente la decisión. El cierre terminó por confirmarse durante el fin de semana y este lunes comenzó la etapa formal de desvinculación de los 30 trabajadores afectados. /Perfil
