
Las elecciones provinciales todavía están a diez meses de distancia, pero la definición de la intendenta Rossana Chahla de que «aún no decidió» si buscará un nuevo mandato fue suficiente para abrir el debate sucesorio dentro del peronismo tucumano. Aunque la jefa municipal insiste en que su prioridad es la gestión y evita hablar de candidaturas, su indefinición ya provocó movimientos en el oficialismo, donde comenzaron a surgir distintos nombres para disputar la intendencia de San Miguel de Tucumán, el distrito electoral más importante de la provincia.
La Capital concentra el mayor padrón de votantes y constituye una pieza estratégica para cualquier proyecto político provincial. El peronismo recuperó ese territorio en 2023 con la victoria de Rossana Chahla, luego de varios años de predominio opositor, y no está dispuesto a perderlo.
Sin embargo, dentro del PJ transmiten tranquilidad. Lejos de mostrarse preocupados por la posibilidad de que Chahla no busque la reelección, dirigentes del oficialismo sostienen que el verdadero capital político del espacio hoy no pasa por un nombre en particular, sino por el liderazgo del actual gobernador Osvaldo Jaldo. Entienden que el mandatario provincial será el gran ordenador de la estrategia electoral de 2027 y que el candidato que finalmente resulte elegido contará con todo el respaldo de la estructura partidaria y de gestión.
En el oficialismo aseguran que la discusión sobre quién encabezará la boleta es importante, pero no determinante. Consideran que el respaldo de Jaldo, sumado a la estructura territorial del peronismo y a la gestión provincial, será el principal activo electoral para intentar retener la Capital. Por eso, del PJ creen tener las posibilidades para conservar el municipio con o sin Rossana Chahla como candidata.
Mientras tanto, comenzaron a sonar distintos nombres.
El primero es el de Germán Alfaro, quien gobernó la Capital durante dos mandatos y hoy volvió a alinearse políticamente con el oficialismo provincial. Su experiencia de gestión y su conocimiento del distrito hacen que algunos sectores lo mencionen como una alternativa en caso de que Chahla no compita.
También aparecen dirigentes históricos del peronismo como el presidente del Concejo Deliberante, Fernando Juri, y el exintendente Domingo Amaya, ambos con trayectoria y peso político propio dentro del espacio. Se mencionó también a Beatriz Ávila, que en 2023 perdió por un ajustado margen frente a la actual jefa municipal y aún mantiene un alto grado de conocimiento en el territorio.
Pero desde hace un tiempo algunos sectores del peronismo comenzaron a instalar una posibilidad diferente. Algunos referentes consideran que el oficialismo podría apostar por una figura con fuerte aceptación entre los votantes independientes, alguien que trascienda la lógica partidaria y permita ampliar la base electoral del peronismo en la Capital.
En ese contexto, comenzó a mencionarse la posibilidad de impulsar a un empresario de reconocida trayectoria cercano al gobernador Jaldo. Quienes promueven esa alternativa creen que un perfil proveniente del sector privado podría atraer a sectores moderados, profesionales y votantes independientes, manteniendo al mismo tiempo el respaldo pleno de la estructura oficialista.
La indefinición de Rossana Chahla también mantiene expectante a la oposición, que busca recuperar el municipio.
De un lado se suma José «Pepe» Seleme, quien ya fue confirmado como el postulante del sector que conduce el diputado nacional Mariano Campero, mientras que del otro La Libertad Avanza también prepara su estrategia para competir en el distrito, aunque todavía no definió quién será su candidato.
Con el cronograma electoral ya en marcha, la pelea por San Miguel de Tucumán comienza a perfilarse como una de las más importantes de 2027. Mientras Rossana Chahla mantiene el suspenso sobre su futuro político, oficialismo y oposición empiezan a ordenar sus estrategias./Contexto
