
Al menos tres personas murieron debido a los bombardeos rusos contra territorio ucraniano, informaron este domingo las autoridades de Kiev, que además registraron cerca de 150 enfrentamientos en el frente de batalla durante las últimas 24 horas.
La escalada de violencia ocurre a pesar del alto el fuego de tres días que supuestamente rige entre ambos países tras la mediación de Estados Unidos. Los gobernadores de Zaporiyia, Dnipropetrovsk y Jersón denunciaron una víctima fatal en cada una de sus regiones, mientras que en Járkiv un dron impactó contra un edificio residencial de nueve pisos, dejando ocho heridos, entre ellos dos niños.
El parte militar ucraniano detalló que la ofensiva rusa incluyó el uso de más de 7.700 drones kamikaze y unos 2.000 ataques contra poblaciones y posiciones de tropas en la jornada del sábado.
Entre los incidentes más graves, el Servicio Estatal de Emergencia acusó a las fuerzas invasoras de atacar con drones un vehículo de rescate en Dnipropetrovsk, hiriendo a su conductor de 23 años. Asimismo, una niña de tres años debió ser hospitalizada tras un bombardeo en la misma región, sumándose a la lista de civiles alcanzados por la artillería en Jersón.
Por su parte, según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, el Kremlin sostuvo que sus tropas están respetando la tregua y acusó a Ucrania de haber lanzado 57 drones que, según el comunicado oficial de Moscú, fueron derribados en su totalidad. Sin embargo, la Fuerza Aérea ucraniana reportó que durante la noche interceptó 27 drones de largo alcance (tipos Shahed, Gerbera e Italmas) lanzados desde las localidades rusas de Primorsko-Ajtarsk y Millerovo.
A pesar de la mediación internacional, la actividad militar en las direcciones de Pokrovsk, Guliaipole y Kostiantynivka demuestra la fragilidad de un acuerdo que, por ahora, no ha logrado detener el goteo de víctimas civiles.
