
Mientras Tucumán comienza a discutir quiénes serán los candidatos a gobernador en 2027, dos nombres del pasado vuelven a aparecer en escena. Ricardo Bussi y Juan Manzur ya dejaron entrever su intención de competir nuevamente por la Casa de Gobierno.
Sin embargo, una encuesta realizada por Hugo Haime & Asociados en abril de este año parece ofrecer una respuesta contundente. Ricardo Bussi aparece como el dirigente con peor imagen de Tucumán: 72,3% de imagen negativa y apenas 19,7% de positiva. Es el peor registro de toda la medición.
Juan Manzur tampoco sale bien parado. El exgobernador acumula 59,3% de imagen negativa, el segundo porcentaje más alto del estudio, frente a un 35,5% de imagen positiva. Es decir, los dos dirigentes que hoy vuelven a mostrar aspiraciones de gobernar son, al mismo tiempo, los dos que generan mayor rechazo entre los principales referentes políticos de la provincia.
Mientras Juan Manzur intenta reinstalar su candidatura mediante declaraciones de su círculo cercano y apariciones públicas que, al menos por ahora, exhiben una convocatoria muy por debajo de la que supo tener en sus mejores años, Ricardo Bussi eligió otra estrategia: reaparecer en los medios criticando a cuanto dirigente se le cruza por delante. Distintos caminos, pero un mismo objetivo: seguir adentro de la política.
Las encuestas no eligen gobernadores, pero sí muestran el humor social. Y el mensaje que deja este relevamiento parece difícil de discutir: una parte importante de los tucumanos ya no confía en quienes durante años ocuparon los principales lugares del poder político.
En el caso de Bussi, el diferencial entre imagen positiva y negativa es abismal y alcanza los -52,6 puntos. Manzur registra -23,8 puntos, también entre los más bajos.
No se trata solamente de un problema de imagen. Ambos ya tuvieron oportunidades de demostrar qué podían hacer por Tucumán. Uno desde la oposición durante años y el otro como gobernador durante dos mandatos. Los resultados están a la vista: la provincia sigue arrastrando graves problemas estructurales.
La política no puede convertirse en un refugio permanente para dirigentes que parecen incapaces de interpretar el mensaje de la sociedad. Cuando una encuesta ubica a dos posibles candidatos como los peor valorados de toda la provincia, quizás el problema no sea la campaña que viene, sino la incapacidad de reconocer que su tiempo político terminó.
Tucumán necesita, por encima de todo, recuperar la credibilidad. Insistir con figuras como Ricardo Bussi, Juan Manzur y otros dirigentes es volver a ofrecerle a la sociedad los mismos protagonistas de una etapa que dejó muy golpeada la confianza de los tucumanos en la política./Contexto
