
Racing venció por 2 a 1 a Boca este domingo en San Luis y levantó el Trofeo de Campeones en una final inolvidable y que quedará en la historia del fútbol argentino por lo caliente e insólito. Es que se terminó antes porque el Xeneize se quedó con seis jugadores: Villa, Varela, Advíncula, Zambrano, el pulpo González, Fabra y Benedetto vieron la roja. Y además su entrenador Hugo Ibarra. Por su parte, La Academia concluyó con ocho: fueron expulsados Carbonero, Alcaraz y Galván. Se vivió y se jugó como un superclásico y Facundo Tello no perdonó y debió meter constantemente la mano en su bolsillo para echar personas del estadio.
Tras el increíble campeonato perdido hace unos días, Racing logró un título y de la mejor manera posible para recomponerse de ese dolor y cerrar esa herida. Es que aquella Liga Profesional, en la que Independiente, su eterno rival, le dio una mano empatando con Boca, la perdió en el final y ahora, este Trofeo de Campeones, lo consiguió en la agonía del alargue con un cabezazo de Alcaraz. También, fue ante el Xeneize, el mismo rival que dio la vuelta y se burló tras la conquista. Además, los jugadores demostraron carácter, corazón, absoluta entrega y que querían salir campeones, puntos de crítica por sus propios hinchas.
De hecho, tras el gol de Briasco, a los 18 minutos del primer tiempo, reaccionó rápido: Matías Rojas empató el partido apenas tres minutos después con un bombazo, aunque no muy esquinado y que tuvo complicidad de Agustín Rossi, quien no puso muy firme sus manos. Aquel día en el Cilindro ante River, no aprovechó el penal a los 44 minutos del complemento, pero en este cierre en San Juan sí ese hombre de más con el que contó durante 20 minutos.
