
El entorno digital se vio fuertemente conmovido tras la publicación de un extenso video que no tardó en volverse viral. A los 20 años, Tomás Cataldi decidió contar públicamente las situaciones que, según su testimonio, atravesó durante su infancia y adolescencia con sus padres.
El joven, quien es hijo de la conocida influencer de moda y lifestyle Geraldine Mayer, visitó este lunes el estudio de «DDM«, el programa conducido por Mariana Fabbiani en América, con el objetivo de explicar los motivos que lo llevaron a romper el silencio tras alejarse de su entorno.
Durante años, Cataldi naturalizó los insultos y las discusiones diarias, pero el inicio de un proceso terapéutico en el mes de febrero le permitió revisar sus vínculos afectivos y resignificar las conductas de su niñez.
«Quería saber si era normal o no»: el proceso detrás de la exposición
Frente a las cámaras de televisión, el invitado aclaró que la grabación de su descargo no fue una acción impulsiva ni un intento de generar un conflicto en los medios de comunicación, sino una vía de catarsis personal.
“Eran cosas que ya me habían pasado y que tenía normalizadas. Mucha gente me decía: ‘No es normal’. Yo no podía pensar si era normal o no. Quería transmitir mi experiencia”, relató de forma serena ante la conductora.
Asimismo, el creador de contenido especificó que sus acciones no forman parte de una estrategia judicial en los tribunales ordinarios. “No estoy denunciando. Solo estoy contando mi experiencia”, precisó respecto al carácter público de su mensaje.
Uno de los puntos más álgidos de la entrevista televisiva se centró en los recuerdos de su época como estudiante de secundaria, un período donde el hogar familiar se había transformado en un espacio hostil.
“Cuando terminaba el colegio quería seguir en el colegio. No quería ir a mi casa porque no sabía qué me esperaba”, reveló de manera desgarradora sobre sus temores de la adolescencia.
De acuerdo con su relato, los ataques a su autoestima por parte de su madre eran una constante que contrastaba con la imagen de felicidad que la influencer mostraba en las redes, algo que él respaldó publicando capturas y grabaciones.
La repercusión del caso generó intentos de acercamiento por parte de sus progenitores. Sin embargo, el planteo de sus padres estuvo enfocado en resguardar sus respectivas actividades laborales antes que en su bienestar.
“Se quisieron comunicar por familiares para que borrara el video, porque esto iba a escalar y les iba a arruinar la carrera. La verdad es que a mí me arruinaron toda la vida emocionalmente”, sentenció el joven de manera contundente.
A raíz del aislamiento y el maltrato, Cataldi reconoció haber tenido ideas relacionadas con quitarse la vida, pensamientos que ocultó por miedo a las reacciones familiares y que logró mitigar refugiándose en sus amistades. “Intentaba conocer gente y tener amigos para no sentirme tan solo, porque en mi casa me sentía solo”, confesó sobre sus crisis emocionales más complejas.
El presente del joven se encuentra completamente distanciado de la cotidianidad de sus padres y de su hermana menor, quienes se radicaron de forma definitiva en los Estados Unidos tras un viaje que inicialmente iba a durar seis meses.
Al no ser escuchado su deseo de regresar, Tomás optó por volver solo al país, donde actualmente vive de forma independiente, se mantiene por sus propios medios y cuenta con el acompañamiento de su abuela y su grupo de amigos cercanos.
A los 20 años, enfocado en continuar su terapia psicológica para sanar sus heridas, su objetivo final es concientizar a otros adolescentes sobre la importancia de no normalizar la violencia intrafamiliar y buscar ayuda profesional a tiempo.
