
El esperado “regreso” de los “rebeldes” de la Casa de Windsor al Reino Unido ya se vislumbra como un gran acontecimiento en la prensa británica: se trata de una visita ocasional, pero inédita desde hace más de cuatro años, que realizarán los duques de Sussex, Harry y Meghan Markle, este mes con sus dos hijos, Archie y Lilibet, de 7 y 5 años, para participar en un evento vinculado con los “Invictus Games”.
Los “Invictus Games” son juegos deportivos para soldados discapacitados-(cuya edición 2027 está prevista en Birmingham), de los que el hijo menor del rey Carlos III y Lady Diana, veterano de Afganistán, es promotor.
Si no hay contratiempos, será el primer viaje familiar del príncipe rebelde a su tierra natal desde 2022, después del realizado con motivo del jubileo de los 70 años del reinado de Isabel II, su abuela, tras la traumática ruptura con la familia real en 2020 y el traslado a Estados Unidos.
De momento, no se conocen los detalles ni hay confirmaciones oficiales de encuentros con el rey Carlos.
Pero es una creencia generalizada entre los comentaristas de la corte que la señal es la de un nuevo acercamiento entre Harry y su padre enfermo.
Carlos, todavía inmerso en una intensa agenda pública a pesar de los tratamientos a los que sigue sometido para mantener bajo control un cáncer de naturaleza no especificada diagnosticado a principios de 2024, no ha visto a sus dos nietos, que viven con sus padres en California, desde 2022.
Y no pudo hacerlo ni siquiera al margen de su reciente visita de Estado a Estados Unidos, junto con la reina Camilla, limitada a Washington y a Nueva York.
Mientras, según fuentes cercanas al palacio, la misión de los Sussex parece poder finalmente consolidar esos signos de “deshielo” en la relación entre Harry y su padre.
Al respecto, hubo señales en un encuentro cara a cara de media hora durante un anterior viaje de Harry que hizo solo en septiembre pasado: el primer contacto directo en casi dos años, durante el cual el príncipe había pedido abiertamente “una reconciliación” con Carlos en una entrevista con la BBC.
Un deseo que por ahora no parece extenderse a William, el otrora inseparable hermano mayor y heredero al trono con quien los medios siguen describiendo una relación enfrentada: marcada por las recriminaciones cruzadas provocadas por la ruptura de 2020, por entrevistas posteriores y por la publicación de supuestas revelaciones para el resto de la casa en la autobiografía superventas de Harry titulada “Spare”.
No sin críticas también dirigidas a la esposa del heredero, Kate Middleton, todo antes de que la princesa de Gales sufriera a su vez un tumor del que no fue declarada en remisión hasta enero de 2025, tras un intenso tratamiento de quimioterapia.
Hasta ahora, el duque había descartado traer a su familia de regreso al Reino Unido, por temor a intrusiones de la prensa popular británica -objetivo de una avalancha de acciones legales- y, sobre todo, posibles amenazas a su seguridad.
Especialmente después de perder una demanda interpuesta ante el Ministerio del Interior contra la cancelación del derecho automático a la protección pública por ser un miembro que ya no es “activo” de la familia real.
En este sentido, el servicio secreto británico hizo saber que, a pesar de esa sentencia, las autoridades ya habían asegurado un suministro adecuado de seguridad para julio.
El mundo estará atento a este viaje sin lugar a dudas.
