
Este finde, se inaugura la temporada alta de elecciones provinciales y el calendario se acelera. Mientras la inflación sigue su curso destructivo y el Gobierno se desespera por los dólares para el Banco Central, las definiciones políticas empiezan a resolverse.
Aun con su discurso antisistema, a Javier Milei le toca la misma suerte que al resto de los candidatos y en los próximos diez días, después de un viaje a Tucumán para apoyar la candidatura a gobernador de Ricardo Bussi -hijo del represor Antonio Bussi-, el libertario decidirá quién lo acompañará como vice en la fórmula presidencial, a quién candidatea para la gobernación de Buenos Aires y para la Ciudad, y qué nombres encabezarán las listas de estos dos distritos. La Libertad Avanza es un unipersonal. La mayoría de las decisiones dependen casi totalmente de él.
Javier Milei, Kikuchi y la vice
El jefe de campaña indiscutido es Kikuchi. Mucho se escribió sobre este periodista al que apodan “el japonés” y que siempre tuvo rosca política. Muchos recuerdan su programa de cable (con el clásico ficus de fondo como escenografía) junto a Guillermo Cherashny y Tata Yofre (te pido por favor que googlees si querés ver más).
En la mesa de las decisiones, hay una que ya está tomada. La vice será mujer. Probablemente porque alrededor de Milei saben que las adhesiones en el universo femenino son 8 puntos más bajas según las mediciones de cualquier encuesta. ¿Por qué? Cuando los encuestadores lo preguntan en los focus group, los sondeos dicen que su discurso exaltado y por momentos violento genera resistencia en las mujeres.
A esta hora, la que más posibilidades tiene es Victoria Villarruel, la diputada nacional de su espacio que discute la cifra de desaparecidos y que ahora concentra su agenda en la inseguridad.

A fines del año pasado, Diana Mondino estuvo a punto de ser la elegida. Dijo al entorno de Milei que le gustaría acompañarlo en la fórmula presidencial y el libertario la recibió en su casa. Ella fue con su hijo pero cuando empezaron a conversar no se mostró todo lo convencida que Milei esperaba. La reunión terminó mal: al libertario no le gustan los que dudan. Ese proceso siguió su camino y en estos días la economista liberal cordobesa, que tiene una imagen muy alta, dice no tener dudas de querer acompañarlo. Pero si Milei se ofende, es difícil dar vuelta su pensamiento. Esa condición la conoció profundamente Patricia Bullrich esta semana.
Lo que te voy a contar es inverosímil pero completamente real
Patricia y Javier se llevan de maravillas y anhelan trabajar juntos pero no sucederá por lo menos este año (lo que ya sabemos: ella está en el PRO y él quiere a los halcones pero no a las palomas y ni hablar a los radicales) El problema es que Patricia, además de llevarse bien con él, le desea sus votos. Tienen un público en común, digamos. Y esta semana pasó algo que te puede mostrar cómo funciona la política de las fotos y cómo funciona Milei cuando se siente traicionado.
Los dos coincidieron en La Rioja el fin de semana pasado para hacer campaña por sus respectivos candidatos. Ella voló en avión privado, él mantuvo su política de ir en avión de línea. El problema fue el lunes cuando Milei y sus acompañantes llegaron al aeropuerto para volver en el vuelo de Aerolíneas que despegaba a las 18.45 rumbo a Aeroparque.
A punto de embarcar, Milei se enteró que Patricia se había bajado de su jet privado para subirse al comercial. Y que algunos fotógrafos ya habían recibido el dato de que se bajarían del mismo vuelo los dos en Aeroparque. “Es una emboscada para una foto juntos”, se enojó Milei, y con los tickets en mano y a punto de subirse al avión, se volvió al hotel. Recién al día siguiente, pudieron tomar un vuelo para volver. Patricia, por su parte, siguió viaje sola con sus asesores.
