
El miércoles a la noche, con la euforia en las calles del triunfo contra Inglaterra, y la bandera por Malvinas hecha con sábana blanca y aerosol posada en el pasto verde del estadio de Atlanta, recorriendo el mundo, Javier Milei se comunicó con Gianni Infantino, el titular de la FIFA.
Ya había recibido el mail obvio de invitación a la final de la Copa, pero la conversación tenía un foco solo anclado en esa escalada indetenible que contiene la herida abierta de las Islas Malvinas para cualquier argentino, un punto nuclear que la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, había puesto a arder con declaraciones previas al partido cuando dijo: “Está definido que ni mensajes de odio ni contenido político, y ‘las Malvinas son argentinas’ es un mensaje político”. Algo parecido al terror atravesó las mentes de varios funcionarios de alto rango cuando la vieron por televisión. Sus dichos le valieron la implementación de un bozal comunicacional en el que quedará -dicen- hasta después del domingo mientras está a cargo de las más sensibles de las tareas: el operativo que vendrá con la vuelta de la Selección al país.
Alrededor del Presidente, aseguran que Infantino le trasladó quejas del Gobierno británico por la bandera, pero que fue naturalmente una charla en buenos términos. Milei sostuvo a los suyos que Infantino también le habló de Victoria Villarruel. Esa combinación acelerada de factores con el fútbol y Malvinas en el medio hizo que durante 24 horas el Gobierno acelerara un mensaje urgente de nitidez sobre la comprensión de un dolor y una demanda social históricos y sobre la posición oficial con respecto a la soberanía de las islas, una zona donde discuten capital simbólico con Villarruel. Son, a esta hora, vestigios de política que desaparecen ante la inminencia de lo que pasa.
Las horas que faltan hasta la resolución de la Copa del Mundo son un tiempo de descuento completamente abarcador. Absoluto. Para la Rosada, como pasó hace casi cuatro años post Qatar, se impone una responsabilidad gigantesca sobre el operativo que tendrá que suceder una vez que Leo Messi y el equipo pisen suelo argentino. Sobre todo porque sin importar el resultado, está descartado que el país querrá recibirlos. Es la última de Leo.
En la reunión de la mesa política de esta semana, se expresó esa preocupación. Diego Santilli repite ritual desde otro lugar: en 2022 era ministro de Seguridad porteño, ahora jefe de Gabinete. Aquella caravana mágica, pero descontrolada estuvo plagada de diálogos inolvidables y por momentos irreproducibles entre Tapia, Berni, Santilli, tratando de ordenar el recorrido con el colectivo frente a los más de cinco millones de argentinos que querían saludar a la Selección. Nadie quiere que ese caos se repita porque salió bien de milagro. ¿Es cierto que el Gobierno piensa en un asueto?
El Presidente, que tiene un diálogo que se desconocía con Lionel Scaloni, manda mensajes ofreciendo opciones sin esperar respuesta. Así fue que no solo pública, sino privadamente propuso vaciar la Rosada y dejarla para los festejos. Hay miedo en la organización de la Seguridad porque cinco millones de personas queriendo llegar a la Plaza de Mayo puede ser una encerrona.
Chiqui Tapia, en el contexto de esta pelea muchas veces engañosa e indescifrable con el Gobierno, esta evitando diálogo directo con funcionarios de alto rango y viceversa. Aseguran en la Rosada que el ministro de Justicia, de buen diálogo con Tapia, no activó ese canal. Nadie se lo pidió. Se están dibujando entre los equipos de Seguridad y la AFA en Buenos Aires algunas opciones. “Esto va a ser igual que en Qatar. Leo y los jugadores terminan el partido, van al vestuario y en algún momento avisan lo que quieren. Lo que quieran, se hará”, dice alguien de alto rango que sabe de estas gestiones. Se habla de armar un escenario en el Obelisco, de bajar ahí a los jugadores el martes a la mañana. ¿Es verdad que el Chiqui Tapia está buscando canales para darle algún protagonismo político a alguien del gobierno bonaerense? Intereses personales en medio de la felicidad colectiva.
Mientras nadie nos ve
La feria judicial empezó el viernes. Un impasse conveniente para la adrenalínica cantidad de movimientos implementados mientras mirábamos el Mundial. A la vuelta del receso del Poder Judicial, podrán verse resultados. Un éxito indiscutible de gestión. Cabe preguntarse si para el lado de la Justicia. Un pequeño recap de cosas que pasaron los últimos días y muestran la intensa aceleración de hechos trascendentes:
.El Senado prorrogó por cinco años el mandato del juez que dio de baja la cautelar que frenaba la reforma Laboral promovida por el Gobierno. Víctor Pesino cumplía 75 años y al día siguiente de su fallo -en mayo pasado-, el gobierno pidió al Senado que avale su continuidad a pesar de tener la edad para jubilarse.
La misma suerte que tuvo el papá del ministro de Justicia, Coco Mahiques, un juez de Casación que llegó al máximo tribunal penal del país trasladado desde el fuero ordinario (es decir, no concursó para este puesto). Cumplió 75, el Gobierno pidió su continuidad y el Senado lo avaló abrumadoramente ya hace un tiempo.
.Esta misma semana salió el decreto presidencial designando jueza a la esposa del juez Marcelo Martínez de Giorgi, quien tiene a su cargo la fangosa investigación por la cripto Libra. Quiso la casualidad que en la previa al partido contra Cabo Verde, Martínez De Giorgi firmara un fallo que dejó afuera de la causa a los querellantes -esto es, a las supuestas víctimas de la estafa y principales promotores del avance de la causa-. Poco más de diez días después, su mujer se convirtió en magistrada. Ahora, la revisión de ese fallo, que pone en jaque el esclarecimiento de la maniobra en el caso Libra -probablemente el que más preocupa a los hermanos Milei- está en manos de la Cámara Federal, el tribunal de apelaciones de las causas que tramitan en Comodoro Py. Es un laberinto tedioso de comprender pero imprescindible. En la Sala I, dos de sus integrantes son jueces que fueron trasladados -como Mahiques- durante el macrismo desde otro Tribunal. Son Bruglia y Bertuzzi, magistrados fundamentales en la confirmación de las investigaciones de las causas de corrupción del kirchnerismo. Un fallo de la Corte pidió regularizar los jueces designados por traslados y hacer los concursos, pero esa condición se aplicó sólo a estos casos, no a todos los magistrados. Por eso Bruglia fue a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Bertuzzi eligió concursar. Quedó en el puesto 22 de orden de mérito, pero en la entrevista personal que le hizo el Consejo de la Magistratura logró escalar exitosamente hasta quedar en la terna que ahora el Gobierno mandó al Senado junto a Pablo Yadarola, otro magistrado que ocupará una de las posiciones en la Cámara Federal. Un éxito de locuacidad. El asunto es, para simplificarlo: en la segunda semana de agosto, Bruglia, Bertuzzi y Llorens tienen la audiencia para validar o no lo que hizo el juez Martínez de Giorgi con el fallo por Libra. Bertuzzi -que está a punto de ser avalado por el Senado-, ¿qué opinará? Son intrigas sobre un movimiento terminado. La Cámara inaugurará muy pronto una nueva composición y habrá que mirar con atención la nueva era.
.La suerte de Manuel Adorni se está plasmando en un documento revelador. Los peritos contables de la DAFI están entregando el peritaje de su patrimonio donde todo lo que dijo se cotejó con las pruebas que se juntaron. Desaparecido de la escena, Adorni deberá volver después de la feria para responder el requerimiento de justificación patrimonial de todo el escándalo que lo tuvo de protagonista durante casi cuatro meses. ¿Habrá sorpresas?
.Hechos desopilantes están sucediendo también alrededor de la investigación por la mansión de Pilar adjudicada a Toviggino. En Y Mañana qué, por TN, revelamos en octubre la existencia de esa chacra fastuosa mientras se iniciaba una investigación judicial que ya lleva más de siete meses, trece magistrados interviniendo, demoras imposibles de explicar, intervenciones de tribunales de distinta jerarquía y fueros y ninguna declaración indagatoria. En plena euforia mundialista, otro fallo más vino a ayudar a este trámite pastoso: los jueces Barroetaveña y Borinsky de Casación aceptaron ahora un pedido de los supuestos testaferros de Toviggino para que se discuta si se investiga en el fuero en lo Penal Económico o en la justicia criminal y correccional Federal. Aburre y suena a tecnicismo, pero es una gema de la técnica del dislate. Barroetaveña, para más datos, es un juez que hasta hace unos meses presidía el Tribunal de Ética de la AFA y se hizo famoso por firmar un fallo desde ese órgano resolviendo que Chiqui Tapia no tiene condición de Persona Políticamente Expuesta ante organismos antilavado. Una verdadera osadía administrativa. Ahora, justo en la semana finalista, Barroetaveña con Borinsky aceptaron a pedido de los acusados de ser testaferros de Toviggino volver a discutir en una audiencia el 13 de agosto, qué magistrado finalmente investigará si hubo lavado de dinero en la construcción de la mansión de Pilar. La causa entonces, sigue sin movimientos y sin juez. Argentina, no lo entenderías.
