
La industria de la indumentaria sigue mostrando señales de debilidad. Las ventas cayeron 7% en el segundo bimestre del año respecto de igual lapso de 2025 y el sector acumuló 26 períodos negativos sobre los últimos 28, según el relevamiento de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI).
De acuerdo a la encuesta sectorial correspondiente a marzo y abril, el 59% de las empresas registró una baja en las ventas, mientras que el 35% informó aumentos. Si bien el porcentaje de firmas con mejoras creció respecto del bimestre previo, el balance general siguió siendo negativo y marcó el sexto período consecutivo en signo negativo.
La falta de demanda sigue liderando las preocupaciones
La caída del consumo sigue siendo el principal problema para las empresas del sector. El 81% de las firmas señaló a la falta de demanda como la principal dificultad para desarrollar su actividad. El dato quedó por encima de otras preocupaciones habituales de la industria, como el financiamiento o los costos operativos.
Ese escenario también impactó sobre la formación de precios. De acuerdo con el relevamiento, nueve de cada diez empresas no lograron trasladar siquiera la mitad de los aumentos salariales a los valores de venta. En particular, el 50% indicó que no pudo trasladar esos incrementos y otro 38% afirmó que solo absorbió una parte menor de los costos.
La combinación entre menor demanda y dificultades para recomponer márgenes derivó además en una acumulación creciente de mercadería. El 52% de las empresas declaró tener stock excesivo, más del doble del porcentaje registrado un año atrás, cuando esa situación alcanzaba al 24% de las firmas.
Más tensión financiera y ajustes laborales
Otro de los indicadores que mostró deterioro fue la cadena de pagos. El porcentaje de empresas con atrasos frecuentes llegó al 29%, con un salto de 15 puntos porcentuales frente al bimestre anterior. Al mismo tiempo, apenas una de cada cuatro compañías aseguró no registrar demoras significativas en los pagos.
En paralelo, el empleo siguió bajo presión. La encuesta mostró que las empresas continúan aplicando medidas para reducir sus plantillas. Entre las decisiones más frecuentes aparecen las renuncias no reemplazadas, que representaron el 30% de las acciones adoptadas, y los despidos, con una participación del 20%.
Expectativas sin cambios relevantes
Las perspectivas empresarias tampoco exhibieron una mejora significativa. El 54% de los encuestados calificó como regular su expectativa sobre la situación económica general para este año, mientras que el 34% previó un escenario malo o muy malo. Apenas el 13% manifestó una visión positiva.
Cuando la consulta se concentró en las ventas para los próximos tres meses, predominó la cautela. El 61% de las empresas estimó que no habrá variaciones, frente a un 18% que espera mejoras y un 21% que proyecta una nueva caída.
