
“Nos dimos cuenta de que algo malo había pasado porque escuchamos los llantos de una mujer. Después nos enteramos de que le habían robado el auto. Hay que tener cuidado”, explicó María Luisa Domínguez, vecina de la zona donde ocurrió el insólito episodio. Horas más tarde, en un control de rutina, el vehículo fue recuperado por la Policía y el acusado del hurto, aprehendido.
Según consta en la denuncia, una mujer estacionó su auto en la zona de Don Bosco y Lucas Córdoba. Al parecer, conocía al cuidador de vehículos del lugar y, además de pedirle que se lo vigilara, aceptó que se lo lavara. Para que pudiera realizar esa tarea, le habría dejado la llave.
Tiempo después, la propietaria del Toyota Yaris quiso retirarse del lugar. Entonces descubrió que el vehículo no estaba y que el “trapito” había desaparecido. Inmediatamente llamó al servicio 911 para denunciar lo ocurrido.
“En la zona hay personas que se dedican a esta actividad porque hay mucho movimiento. No siempre son las mismas y a veces se ponen insistentes cuando los automovilistas no quieren entregarles dinero”, sostuvo Carlos José Hernández.
Aproximadamente una hora después de concretado el robo, efectivos policiales realizaban un control de rutina en el puente de San Cayetano. Allí detuvieron la marcha de un hombre que circulaba en un vehículo y no tenía la documentación correspondiente ni licencia de conducir. Tal como indica el protocolo, los uniformados realizaron averiguaciones sobre el estado registral del Toyota. Así descubrieron que había sido denunciado como robado, por lo que el conductor fue aprehendido.
La fiscala Alejandra Navarro quedó al frente de la investigación. Deberá establecer si el detenido, de 39 años, era el mismo hombre al que la víctima le había confiado el vehículo o si éste se lo entregó o vendió a un tercero.
“Esta señora tuvo mucha suerte de recuperar el auto. Me parece que este caso debe llamar a la reflexión, tanto de las personas que confían demasiado como de las autoridades, que deberían identificar a quienes realizan esta actividad para evitar inconvenientes”, indicó Federico Ramírez, empleado de un comercio de la zona.
Fuente:“Nos dimos cuenta de que algo malo había pasado porque escuchamos los llantos de una mujer. Después nos enteramos de que le habían robado el auto. Hay que tener cuidado”, explicó María Luisa Domínguez, vecina de la zona donde ocurrió el insólito episodio. Horas más tarde, en un control de rutina, el vehículo fue recuperado por la Policía y el acusado del hurto, aprehendido.
Según consta en la denuncia, una mujer estacionó su auto en la zona de Don Bosco y Lucas Córdoba. Al parecer, conocía al cuidador de vehículos del lugar y, además de pedirle que se lo vigilara, aceptó que se lo lavara. Para que pudiera realizar esa tarea, le habría dejado la llave.
Tiempo después, la propietaria del Toyota Yaris quiso retirarse del lugar. Entonces descubrió que el vehículo no estaba y que el “trapito” había desaparecido. Inmediatamente llamó al servicio 911 para denunciar lo ocurrido.
“En la zona hay personas que se dedican a esta actividad porque hay mucho movimiento. No siempre son las mismas y a veces se ponen insistentes cuando los automovilistas no quieren entregarles dinero”, sostuvo Carlos José Hernández.
Aproximadamente una hora después de concretado el robo, efectivos policiales realizaban un control de rutina en el puente de San Cayetano. Allí detuvieron la marcha de un hombre que circulaba en un vehículo y no tenía la documentación correspondiente ni licencia de conducir. Tal como indica el protocolo, los uniformados realizaron averiguaciones sobre el estado registral del Toyota. Así descubrieron que había sido denunciado como robado, por lo que el conductor fue aprehendido.
La fiscala Alejandra Navarro quedó al frente de la investigación. Deberá establecer si el detenido, de 39 años, era el mismo hombre al que la víctima le había confiado el vehículo o si éste se lo entregó o vendió a un tercero.
“Esta señora tuvo mucha suerte de recuperar el auto. Me parece que este caso debe llamar a la reflexión, tanto de las personas que confían demasiado como de las autoridades, que deberían identificar a quienes realizan esta actividad para evitar inconvenientes”, indicó Federico Ramírez, empleado de un comercio de la zona.
