
Javier “Chuky” Casanova, en menos de una semana, pasó de estar cerca de volver a su casa a esperar un cupo para ser trasladado a un penal federal, según dispuso un juez federal de Jujuy, después de procesarlo por el transporte de 50 kilos de cocaína. A raíz de ese procesamiento, se le revocó el arresto domiciliario que le habían concedido en Tucumán.
El hombre, considerado por las autoridades tucumanas como uno de los narcos más importantes de la provincia, tuvo un intenso recorrido procesal en menos de un mes. El año pasado fue procesado a pedido del fiscal de Narcomenudeo, José Sanjuán, por comercialización de drogas. Sin embargo, al sospechar que se dedicaba al tráfico de grandes cantidades de estupefacientes, el representante del Ministerio Público declinó la competencia. En la Justicia Federal, el fiscal Rafael Vehils Ruiz pidió su procesamiento por drogas y lavado de activos. El juez José Manuel Díaz Vélez lo procesó por el delito vinculado a los estupefacientes y le dictó la falta de mérito por lavado de activos. La defensa del acusado apeló esa resolución que, hasta el momento, no fue revisada por la Cámara.
Avances
A fines de julio, Casanova llegó a un acuerdo con el Ministerio Público. Reconoció que la droga era suya y que recibiría una condena de tres años de cumplimiento efectivo, una pena que no es común que se aplique. También ofreció donar $2 millones a un hospital público y aceptar el decomiso de los bienes (una camioneta Ford Raptor, dos motocicletas de alta gama y un vehículo, valuados en más de U$S150.000) que pasarían al Estado.
El acuerdo se encuentra paralizado porque el juez Díaz Vélez no remitió el caso al Tribunal Oral Federal, que deberá resolver si lo convalida o no. Lo hará una vez que la Cámara de Apelaciones resuelva el planteo defensivo.
Semanas después, la defensa de Casanova solicitó que fuera liberado, teniendo en cuenta que la investigación había finalizado. El fiscal federal se opuso, pero consideró prudente que continuara cumpliendo la prisión preventiva bajo la modalidad de arresto domiciliario. Díaz Vélez, al no haber oposición, aceptó otorgarle el beneficio, pero aclaró que sólo se concretaría cuando contara con una pulsera de seguimiento.
Mientras esperaba el dispositivo, en una medida poco habitual, personal del Servicio Penitenciario pidió autorización para trasladarlo al hospital Avellaneda para recibir un tratamiento prostático. La solicitud fue presentada ante la Justicia ordinaria y no ante la federal, que era la que debía autorizar y controlar el traslado. La jueza Ana María Iácono firmó el permiso, pero el traslado no se concretó porque Díaz Vélez descubrió la irregularidad.
Más dudas
Para los investigadores, “Chuky” podría haber pretendido fugarse. Sabía que debía afrontar una causa por el secuestro de 50 kilos de cocaína concretado en Jujuy que, según el expediente, eran para él. Por ese caso, el 1 de abril se solicitó su detención, pedido que se mantuvo bajo reserva desde esa fecha.
El viernes pasado, en una audiencia realizada en Jujuy, un juez le dictó la prisión preventiva por 30 días. Ante este nuevo procesamiento, Díaz Vélez consideró que esa imputación se había convertido en un riesgo procesal, por lo que decidió revocar el arresto domiciliario. El fiscal Vehils Ruiz apoyó la decisión.
A Casanova se le presentó otro problema. El juez federal de Jujuy ordenó que fuera trasladado a una cárcel federal. Aunque no se confirmaron los motivos, a partir de lo ocurrido con el permiso solicitado de manera irregular y de una salida de 12 horas que tuvo el año pasado, se sospecha que el supuesto narco habría recibido beneficios por parte del Servicio Penitenciario. Se sabe que en el NOA no hay cupos, por lo que se estaría analizando la posibilidad de llevarlo a una penitenciaría de Buenos Aires.
Fuente: La Gaceta
