
El presidente Donald Trump enfrenta un complejo panorama de cara a las elecciones de medio término del próximo 3 de noviembre y, con el objetivo de mejorar sus perspectivas, lanzó su propio «plan platita» con el objetivo de morigerar la fuerte suba de los precios energéticos que provocó su propia ofensiva contra Irán y que está impactando de lleno en la economía de los Estados Unidos y del resto del mundo.
Para ello, el gobierno estadounidense ofrecerá en préstamo hasta 315 mil barriles de combustible para calefacción, cerca de un tercio de las reservas de emergencia de Estados Unidos, con el objetivo de contener la suba de los precios de la energía. La medida fue anunciada este miércoles por el Departamento de Energía, en medio de las dificultades de abastecimiento vinculadas a los guerras en Medio Oriente y Ucrania.
La reserva de emergencia del noreste estadounidense cuenta con un millón de barriles de combustible de bajo contenido de azufre. La administración republicana habilitará el suministro mediante un proceso de licitación competitiva, en el que podrán participar tanto distribuidores minoristas como operadores de terminales de almacenamiento.
Según informó el Departamento de Energía, el mecanismo busca llevar combustible a las zonas que enfrentan problemas de abastecimiento. Las empresas que reciban los barriles deberán devolver el mismo volumen más una cantidad adicional, de manera que las reservas puedan reponerse antes de la temporada de calefacción 2027-2028.
Donald Trump y la guerra con Irán
La decisión llega después de que legisladores de ambos partidos reclamaran a la Casa Blanca que recurriera a las reservas para aliviar los costos energéticos. El precio del diésel, un combustible de composición similar al utilizado para calefacción, superó los 6,50 dólares por galón, en un contexto de restricciones en el suministro derivadas de la guerra con Irán.
La administración Trump también atribuyó parte de las dificultades a los ataques ucranianos contra refinerías rusas. Frente a este escenario, el Gobierno estadounidense evaluará si necesita liberar más combustible de las reservas de emergencia.
El secretario de Energía, Chris Wright, defendió la iniciativa y afirmó que la administración está comprometida a utilizar todas las herramientas disponibles para reducir los costos energéticos de los estadounidenses. Sin embargo, aclaró que se trata de una respuesta temporal ante una interrupción temporal del suministro.
Los envíos procederán de instalaciones ubicadas en Maine, Massachusetts y Connecticut, y deberán completarse antes del 13 de noviembre. El proceso de recepción de ofertas estará abierto hasta el martes 27 de octubre.
El encarecimiento del combustible también tiene implicancias políticas. La suba de los costos de calefacción se convirtió en un tema relevante antes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, en las que los republicanos buscan conservar el control de ambas cámaras del Congreso. En el noreste del país, una parte importante de los hogares depende del combustible para calefaccionar sus viviendas durante el invierno.
La medida se suma a otras acciones de Washington para amortiguar el impacto de la crisis energética. La administración ya había acordado prestar petróleo de la Reserva Estratégica de Estados Unidos, mientras impulsa alternativas para ampliar el abastecimiento de gas natural en Nueva York y Nueva Inglaterra.
