
Cuando los primeros comentarios de este domingo comenzaban a deslizar que el candidato de la Libertad Avanza, Javier Milei, se ubicaría como el candidato más votado de las PASO, la atención y el temor de todos los espacios políticos se trasladó al mercado. Y la reacción fue prácticamente automática: el Gobierno devaluó el tipo de cambio oficial 22% y convalidó así el pedido del Fondo Monetario Internacional (FMI). La decisión tendrá su efecto más claro en los precios y los especialistas ya prevén una inflación de dos dígitos al menos hasta fines de octubre.
Cuando se selló el acuerdo técnico con el FMI, el organismo ya había advertido que para que lleguen los desembolsos por US$7500 millones previstos para fines de agosto, el equipo económico debería concretar una serie de medidas. “Este acuerdo está sujeto a la implementación continua de las medidas de políticas acordadas y la aprobación del directorio ejecutivo del FMI, que se espera se reúna en la segunda quincena de agosto”, expresó el FMI cuando se aprobaron los aspectos técnicos de las últimas revisiones.
Las primeras decisiones se tomaron antes de las primarias: una suba de las percepciones -que el Gobierno calificó como “unificación”- del dólar ahorro, sumado a un aumento sobre las importaciones de bienes y servicios. Ahora, el Banco Central subió el tipo de cambio oficial, que cotiza a $365,50 para la venta en las pantallas del Banco de la Nación Argentina (BNA), mientras que el blue avanza $80 y se comercializa a $685. Del lado bursátil, bajaban 12% los bonos soberanos de la deuda y las acciones de las empresas argentinas que cotizan en Wall Street.
En tanto, la autoridad monetaria incrementó a 118% la tasa de los plazos fijos.
Ahora, el equipo de Economía espera que las nuevas medidas apuren el tratamiento del caso argentino por parte del directorio del Fondo, cuya fecha aún no está confirmada oficialmente, pero en despachos oficiales esperan que sea cerca del 20 de agosto. El visto bueno del board gatillará los desembolsos que se necesitan para las reservas del BCRA, hoy negativas por alrededor de US$10.000 millones.
Pero además, el Gobierno cristalizó también su compromiso con otro de los puntos más calientes en la discusión con el Fondo: el frente fiscal. En un documento que se difundió el sábado, el Ministerio de Economía explicó que se está trabajando en los detalles finales del Presupuesto 2024, donde plasmó su intención de alcanzar el “déficit primario cero”.
La meta de déficit fiscal con el Fondo para este año se mantuvo en 1,9% del PBI, pero para el primer semestre ya llegó al 1,1% y la segunda parte del año suele ser más exigente en materia fiscal. El FMI reconoció que “el cumplimiento de la meta requiere un mayor endurecimiento”.
También pidió por una serie de medidas acordadas de ingresos y gastos. Entre las más preocupantes, por el lado de los gastos, el organismo reclamó “contener el crecimiento de la masa salarial, actualizar las tarifas de energía para reflejar mejor los cambios en los costos de producción, mejorando al mismo tiempo la progresividad del sistema, y fortalecer los controles de gasto a través de una asistencia social mejor focalizada y una mayor racionalización de las transferencias corrientes a las provincias y empresas estatales”. Sin embargo, estimaciones privadas arrojan que el resultado fiscal primario de este año terminaría alrededor del 2,4%, sin cumplir con el FMI, lo cual explicaría la intención de llegar a “déficit cero” en 2024.
