Lejos de la popularidad de su madre, la reina Isabel II, el rey se debate entre el entusiasmo de los partidarios de la monarquía y la apatía de los sectores más golpeados por la emergencia.

No tiene mucho carisma ni es una figura muy popular. Su difícil relación con la fallecida princesa Diana, uno de los rostros más humanos de la realeza británica, hizo que muchos de sus súbditos lo miraran de reojo. Tampoco ayudó su relación extramatrimonial con la actual reina consorte Camila. Hoy, a los 74 años, al rey Carlos III ni siquiera lo ayuda el contexto económico y social de su país.
Carlos Felipe Arturo Jorge de Windsor será coronado este sábado en medio de una crisis que golpea fuerte al Reino Unido. Si bien existe un enorme entusiasmo entre los sectores favorables a la monarquía y a la tradición por este evento real, hay también una gran indiferencia en los grupos sociales más golpeados por una realidad que hace mucho tiempo no vivía el Reino Unido.
“Siempre hay gente que tiene entusiasmo por la monarquía y en este caso por la coronación y el rey, pero en general hay bastante apatía en ciertos sectores sociales” afectados por la crisis, dijo a TN la profesora de historia latinoamericana de la Universidad de Kent Natalia Sobrevilla.
