
No es secreto que el presidente Javier Milei quiere eliminar la salud pública y la educación pública. La motosierra fue el eje central de su campaña presidencial y ya en ese entonces aseguraba que el Estado debía retirarse de esos sectores para dar vía libre a los privados. El impacto de aquellas declaraciones le jugaron en contra en ese momento por lo que en el tramo final de su campaña presidencial morigeró su discurso.
Pero no fue más que eso, un paso atrás para poder tomar envión. Lo cierto es que este martes el gobierno libertario dio el primer paso en su plan privatizador y eliminó por medio de la Resolución 1066/2026, publicada hoy en el Boletín Oficial, la universalidad del sistema de salud pública y dispuso el cobro a los extranjeros sin residencia permanente en el país.
«Queremos dejar claro que en nuestar visión el mejor sistema de salud posible es un sistema de salud privado donde cada argentino pague sus servicios. El mejor sistema educativo posible es uno donde cada argentino pague sus servicios. Esto es así. No es debatible. En sistema privados los ciudadanos obtienen un mejor servicio», aseguraba sin dejar lugar a dudas sobre su visión de este tema el entonces candidato presidencial Javier Milei junto a su compañera de fórmula, Victoria Villarruel.
Y completaba su idea: «Debemos ir en el largo plazo a sistemas privados de salud y educación, y debemos aspirar a eliminar la asistencia social directa. Pero eso no puede ocurrir hasta que la Argentina sea un país próspero».
En aquel momento Rubén Torres, presidente de la Federación Latinoamericana de Hospitales y titular del Instituto de Política, Economía y Gestión de Salud, aseguró que «en parte eso es cierto» pero advirtió que «esos sistemas no son equitativos» y detalló: «el ejemplo más claro de ello es Estados Unidos, donde la gente gasta una fortuna en seguros médicos y los que no los pueden pagar tienen importantes problemas para poder acceder a controles y tratamientos médicos, porque son muy costosos».
La propuesta de Milei era pasar a un sistema de vouchers, es decir que ya no existan más hospitales públicos, se deje de financiar el sistema y en todo caso que se subsidie la demanda por medio de la entrega de vouchers «para que cada argentino tenga libertad de elegir dónde se atiende, sin tener que preocuparse por el costo». En definitiva lo que propone es que los privados (los que acepten los vouchers porque no todos lo harán) se pongan a competir por la captación de estos vouchers. Todos los especialistas coinciden en señalar que esta avidez por captar estos vouchers genera prestaciones a la baja para poder ser más competitivos y así se pauperiza, aún más, los servicios que prestan al intentar bajar de cualquier manera sus costos y se consagra la desigualdad entre los sectores más pudientes y más postergados de la sociedad.
A fines de mayo pasado Milei anticipó un plan para privatizar los servicios de seguros que hoy están en manos del Estado. El objetivo, aseguró, es reducir la presencia del Estado en áreas donde hoy actúa como prestador de última instancia. Como era de esperar, el proyecto está en manos del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, que encabeza Federico Sturzenegger.
Según Milei, el Estado funciona hoy como asegurador de última instancia en tres áreas clave: la vejez (mediante el sistema jubilatorio), la enfermedad (a través de la salud pública) y la estabilidad financiera (con el Banco Central como prestamista de última instancia). Y apunta a transferir esas funciones al sector privado.
«Si desarrollamos un mercado de seguros que sea competitivo, profundo y completo, la justificación para que el Estado participe en esas áreas desaparece por completo», dijo el mandatario libertario en su presentación en el Latam Economic Forum. Milei entiende que si el mercado privado puede ofrecer seguros competitivos en salud, jubilación y estabilidad financiera, el Estado debería retirarse de esos sectores para reducir su tamaño y el gasto público.
El oficialismo prevé una implementación progresiva de esta plan. «Estos cambios, como los mercados no son completos ni profundos, esas transiciones no se pueden hacer de manera instantánea», sostuvo el mandatario. El proceso será gradual. Se irá ordenando y configurando el nuevo esquema hasta alcanzar el modelo ideal que proyecta Sturzenegger. La transición ordenada busca evitar shocks en sectores sensibles como la salud y las jubilaciones, donde millones de argentinos dependen hoy de la prestación estatal.
En el caso de Salud, ya comenzó hoy con la eliminación de la universalidad en su acceso.
