
“Las autoridades del ejército de Estados Unidos confirmaron que no se cerrará el caso de la muerte de Lucila Nieva. En una reunión todos coincidieron en que hay demasiados interrogantes que todavía no tienen respuestas y, por esa razón, continuará la investigación”, sostuvo José María Molina, representante legal de la familia de la joven tucumana que murió al recibir el disparo de una escopeta en el pecho.
Nieva viajó al país del norte en junio de 2024 en el marco de un programa laboral. Se instaló en Houston y comenzó a desempeñarse como niñera. A través de una amiga conoció al soldado Preston Sullivan. Se enamoraron rápidamente y decidieron casarse. La pareja terminó mudándose a un departamento en la ciudad de Killeen, cercana a Fort Cavazos, donde el joven prestaba servicios.
El 20 de marzo fue la última vez que Lucila se comunicó con su familia. “Ella estaba muy bien. Estaba contenta porque le quedaban pocos días para cambiar de trabajo y se estaba adaptando rápidamente a su nueva vida”, sostuvo Romina Nieva, tía de Lucila. “Comenzamos a preocuparnos porque no se comunicaba con nosotros. Tampoco nos respondía los mensajes Sullivan”, indicó.
Los parientes de la tucumana lograron establecer la ubicación del celular de Nieva el 24 de marzo. Con ayuda de la aplicación descubrieron que se encontraba en una estación policial de Killeen. Desesperados, se comunicaron con una amiga de ella y le pidieron que averiguara su paradero. La chica se dirigió al departamento de la pareja y ahí los policías le informaron que había fallecido el viernes 21 y que se estaba investigando su muerte.
A partir de allí, los Nieva comenzaron a sufrir un calvario. Después de dos meses de espera, lograron repatriar su cuerpo y, desde ese momento, comenzaron a investigar qué había ocurrido. “Legalmente, en Estados Unidos, los hechos delictivos que son cometidos por soldados son investigados por la Justicia Militar. Nos dijeron que ellos estaban avanzando con la investigación y, para no entorpecerla, debíamos mantenernos en silencio”, destacó Nieva. “Respetamos lo que ellos nos solicitaron, sacamos la visa para poder viajar a presenciar el juicio. Sin embargo, el lunes 13 nos llamaron para informarnos que cerrarían el expediente”, relató la mujer.
Los Nieva, al recibir esa noticia, comenzaron a mover cielo y tierra para que se supiera la verdad del caso. Contrataron a Molina como representante legal y anunciaron cuáles eran sus intenciones. Ayer fueron convocados a una reunión en la que se les anunció que la investigación continuaría. “Ese encuentro fue fundamental para que conocieran detalles de lo ocurrido. Detalles polémicos que pueden marcar un antes y un después en este caso”, sostuvo Molina.
Desconocimiento de la investigación
A pesar de que la muerte de Lucila se registró hace más de un año, los militares recién ahora se comprometieron a enviar una copia del expediente que se inició. “Nos aclararon que los resultados de varias pericias fueron transmitidos oralmente a las autoridades y todavía no fueron incorporados a la causa”, sostuvo el profesional que representa a la familia de la tucumana. Entre otros exámenes, aparecen el estudio para determinar si Sullivan disparó la escopeta o si su ropa tenía manchas de sangre.
Un tercero en la escena del hecho
La familia confirmó ayer que el día en el que se registró la muerte de Lucila, Sullivan estaba con otro muchacho cuya identidad no trascendió. Esta persona declaró a la policía de Killeen que la pareja se encerró en una habitación y comenzó a discutir a los gritos. No dijo ni una palabra sobre si escuchó un disparo. Al desconocido no le realizaron ninguna pericia para determinar si pudo haber sido el autor del disparo. “Nos llamó la atención que no se hayan realizado estas medidas. Es fundamental que se haya investigado a este hombre, que no sabemos quién es”, señaló. “Al parecer estuvieron bebiendo esa noche y eso podría haber molestado a Lucila”, añadió.
Signos de violencia física
El informe de la autopsia, practicada por personal civil, reveló que Nieva había fallecido por un disparo de arma de fuego. Pero también advirtieron que le faltaban pelos y que en el cuello presentaba signos de ahorcamiento. “Los abogados del ejército reconocieron que ahora tendrán en cuenta esos datos. Durante la charla les contamos que ellos habían reunido información para demostrar que Lucila era víctima de violencia de género”, destacó. En una entrevista con LA GACETA, Molina dijo que tienen evidencias para demostrar que Sullivan era posesivo y que no permitía que Lucila tuviera vínculos con otras personas. “Tenemos un testimonio clave de una amiga que nos contó que él le revisaba el celular y cuestionaba a las personas que se contactaban con ella en las redes sociales”, reveló.
La extraña teoría del suicidio
“En la reunión, la familia descartó de plano que Lucila se haya suicidado. Los profesionales del Ejército indicaron que todo se había tratado de una confusión”, destacó Molina. Según el representante legal de la familia, los investigadores habían elaborado una extraña teoría sobre cómo se quitó la vida. “Ellos les explicaron a los parientes que la joven apoyó en la pared la escopeta y con un dedo del pie jaló el gatillo. Es la primera vez que escucho una versión de estas características”, señaló el abogado. “Tampoco nos pudieron confirmar que se hayan hecho los estudios pertinentes para confirmar que Lucila se haya disparado. Al menos, nos adelantaron que esa hipótesis estaría descartada”, agregó.
La situación de Sullivan
El presente procesal de la pareja de la tucumana también comenzó a esclarecerse. Sullivan nunca fue detenido por el hecho. Las autoridades militares decidieron confinarlo en la base hasta tanto se avanzara con la investigación. “A pesar de que es un potencial sospechoso, nunca lo detuvieron. Con la familia Nieva nunca se comunicó desde el día de su muerte. Jamás los llamó para darle una versión de lo ocurrido. Sólo lo hizo su madre para expresar sus condolencias”, aseguró Molina. “Sabemos que sigue prestando servicios en el ejército de Estados Unidos. En los últimos meses descubrieron que subía fotos en las redes sociales, pero su exposición bajó considerablemente”, explicó el abogado.
La postura de la familia
Molina anunció que los Nieva están dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias para que se sepa qué pasó con Lucila. “Su postura es no atacar a las autoridades, pero sí acompañar la investigación. Advirtieron que durante más de un año aguardaron pacientemente el desarrollo de la pesquisa. Lo seguirán haciendo, pero en esta oportunidad exigirán mayor transparencia”, finalizó.
Fuente: La Gaceta
