
Hasta Luis Majul, quien hasta no hace mucho era un exégeta incondicional del Gobierno Nacional y de todos y cada uno de sus desaguisados, no pudo contenerse ante el “relato armado” para la declaración patrimonial que presentó el miércoles último Manuel Adorni.
El periodista, indignadísimo, apuntó con munición gruesa contra el jefe de Gabinete, quizá preocupado porque al escandaloso destino del funcionario esté irresolublemente atado al del mismísimo Javier Milei, en quien ha encontrado un defensor acérrimo.
Es decir, más ocupado en evitar que Adorni pueda representar una lápida para las aspiraciones reeleccionistas del Presidente que en encontrar una condena ejemplar para quien sería “un corrupto”, como lo señalaron los primos Bullrich. Nada desvela más a Majul que el regreso de la oposición al poder.
“No es el problema que me mintió a mí”, dijo en alusión a una entrevista en la que Adorni le negó en la cara todos los cargos. Para el comunicador, “también le mintió a la sociedad, al Parlamento, a los periodistas acreditados en Casa Rosada”.
En ese sentido, se preguntó retóricamente: “¿Merece una persona que miente, que se contradice así, sea o no sea chorro, la Justicia lo dirá, estar en el más alto cargo político del Gobierno, después del Presidente, seguir en ese cargo?”
“Casi nada de lo que dijo ayer parece verosímil”, aseguró el periodista sobre una entrevista televisiva que brindó el miércoles por la noche y en la que trató de explicar y dar contexto a su declaración patrimonial, negando taxativamente todo lo que había dicho en ocasiones anteriores, incluso desmintiendo a Milei.
Y volvió a utilizar la retórica para referirse a Adorni y su declaración jurada presentada ante la Oficina Anticorrupción (OS): “¿No parece lo de medio millón de dólares en negro un relato armado para salvarse de la cárcel por corrupción y empezar a rezar para que le perdonen el pecado de evasión fiscal?”
